
El escritor peruano Vargas Llosa acompañado por un grupo de niños refugiados, en plena selva panameña.
YAPE, Panamá, 15 de abril 2004 (ACNUR) – En su novela "La Casa Verde", considerada una de las mejores obras de ficción en América Latina, el escritor peruano Mario Vargas Llosa describió un oscuro mundo de intriga y violencia en la vasta selva tropical. Treinta y ocho años después de la publicación de esta obra maestra, Vargas Llosa regresó al abrumante calor de la selva, para visitar programas del ACNUR dirigidos a refugiados colombianos en la región del Darién, en Panamá.
Desde Yaviza, en donde la carretera interamericana termina abruptamente e comienza el llamado "tapón del Darién", Vargas Llosa y su hijo, Gonzalo, Representante del ACNUR en Panamá, viajaron en canoa a Yapé. Fueron acompañados por el Director de la Oficina del gobierno panameño para refugiados, el jefe del proyecto de refugiados del Vicariato del Darién y un funcionario del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
"Fue una travesía de cinco horas, hermosa pero difícil, ya que en esta época el nivel del río es muy bajo. En Yapé, visitamos el nuevo proyecto de construcción de un Centro de Salud, apoyado por el ACNUR. La comunidad está muy contenta con esta iniciativa, ya que les permitirá evitar el fatigoso viaje a Boca de Cupé o a Yaviza para recibir un tratamiento médico", cuenta el escritor.
En Yapé, Vargas Llosa tuvo una larga discusión en privado con una de las familias refugiadas, una mujer que huyó de Colombia en circunstancias trágicas y cuyo esposo fue asesinado. Igualmente, Vargas Llosa escuchó historias conmovedoras de otros refugiados colombianos en Panamá, tal y como lo hizo con los desplazados internos en Colombia, con quienes se reunió durante su reciente visita a Bogotá. Una de las cosas que más le impresionó en todos estos casos fue el entusiasmo y la determinación de los colombianos por contarle su historia. " Ansiaban desesperadamente ue el mundo supiera lo que han pasado, quieren asegurarse que, de alguna forma, su situación sea conocida", explicó.
En Boca de Cupé, Vargas Llosa visitó un Proyecto de Impacto Rápido apoyado por el ACNUR, consistente en la producción de miel y azúcar de caña sin refinar. Diez familias colombianas, que viven en este lugar, cultivan la caña de azúcar, y el escritor pudo seguir el proceso de cocción de la melaza e incluso probar el producto final.
"El entusiasmo de quienes llevan a cabo este proyecto es cautivante. Mariluz (la mujer colombiana que dirige el proyecto) me dijo que si se les daba la oportunidad de comenzar más actividades productivas de este tipo, podrían con la ayuda de sus hermanos y hermanas panameños, revitalizar la economía de toda la región del Darién", afirmó.
"Mis principales impresiones después de esta visita, fueron, ante todo, la convivencia armoniosa entre las comunidades colombiana y panameña. En la mayoría de los casos, es casi imposible distinguir unos de otros. Este es el resultado no solo de los vínculos históricos y familiares, sino también de la generosidad de las comunidades panameñas y el hecho de que, con raras excepciones, los colombianos han hecho un enorme esfuerzo por integrarse."
"También me conmovieron las dramáticas historias que escuché: relatos de miembros de la familia que fueron asesinados en Colombia, familias separadas y sin la posibilidad de comunicarse, todas las propiedades perdidas, el peligroso y difícil viaje hasta Panamá... pero lo que más me impresionó fue el hecho de que, pese a las difíciles experiencias que han tenido, los colombianos con los que me reuní quieren seguir adelante y ser productivos. Yo vi un ejemplo de esto en Yapé, donde literalmente, los mismos refugiados están construyendo el centro de salud con sus propias manos", dijo Vargas Llosa.
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