Un vehículo de ACNUR trata de "navegar" la inundada ruta que une los campamentos de Dadaab y Ifo.
Como consecuencia de las inundaciones que han tenido lugar recientemente en Kenia han fallecido dos refugiados y más de 78.000 personas han resultado desplazadas en los campos situados en la parte oriental del país, al quedar estos arrasados por las aguas que destruyeron cientos de viviendas, especialmente en los campos de somalíes próximos a Dadaab.
Estas repentinas inundaciones han ocasionado un grave retroceso en nuestras operaciones para reubicar a miles de refugiados somalíes que escaparon a Kenia en estos últimos meses huyendo del conflicto existente en su país de origen. Según las informaciones recibidas el 13 de noviembre, entre los fallecidos se encuentra un niño de tan solo tres años que quedó atrapado por las aguas que barrieron esta región de baja altitud e inundaron miles de refugios, dejando inhabilitadas cientos de chozas.
Cientos de refugiados del campo de Ifo, el más afectado por esta catástrofe, pudieron huir la noche anterior hasta unas escuelas cercanas donde encontraron cobijo, mientras que otros escaparon hacia zonas más elevadas en otras partes de este campamento en expansión.
De acuerdo con las evaluaciones del ACNUR, alrededor del 90% de los 54.000 refugiados de Ifo han resultado afectados por las inundaciones, mientras que a unos 10 kilómetros de distancia, en el campo de Dagahaley el 80% de los 37.000 residentes de este campo pueden haber perdido la mayor parte de sus pertenencias, así como muchísimas viviendas.
Ayer, un equipo de evaluación del ACNUR fue incapaz de alcanzar Dagahaley, situado a unos 20 kilómetros de Dadaab, por estar infranqueables las carreteras que conducen a este remoto campamento, ubicado más allá de las llanuras de Ifo. Hasta ahora, el único campo de refugiados que no se ha visto afectado por las inundaciones es el de Hagadera, situado a mayor altura. En la actualidad, hay más de 160.000 refugiados repartidos por los tres campos existentes en la región de Dadaab.
Según las informaciones del personal del ACNUR destacado en Dadaab, las inundaciones de este año son comparables con las ocasionadas por las lluvias torrenciales de 1997, producidas por “El Niño”, que arrasaron gran parte de los terrenos bajos del este de Kenia.
Agua contaminada
Las letrinas de los campos de refugiados han quedado atascadas o inundadas por las aguas, por lo que supone un grave riesgo para la salud, especialmente para la de los niños que pueden estar jugando con el agua. Los equipos de inspección del ACNUR están visitando los campos de refugiados para advertir a sus residentes acerca de las consecuencias de beber agua que podría estar contaminada.
El personal del ACNUR teme que la población más vulnerable, ancianos y niños, puedan quedar desamparados en sus maltrechos refugios. Nuestro objetivo ahora consiste en trabajar con los residentes para trasladar a este grupo hacia áreas más secas y seguras.
En el hospital principal de Ifo, algunos pacientes fueron trasladados desde las salas más afectadas a otras en mejores condiciones. También resultaron dañados los almacenes de alimentos. Según los miembros de la agencia, el inicio de la distribución mensual de alimentos, que estaba prevista para el 14 de noviembre, podría no iniciarse ya que han quedado sumergidos numerosos centros de distribución y por otro lado, los refugiados carecen de un espacio seco donde almacenar sus raciones.
Falta de fondos
El mes pasado las agencias humanitarias hicieron una petición de 35 millones de dólares para atender las necesidades de los 34.000 refugiados que han escapado durante estos meses del caos y de las luchas reinantes en Somalia, así como para hacer frente a la llegada de unos 80.000 refugiados que podrían entrar en Kenia hasta finales de año. Por ahora, ACNUR sólo dispone de 3,7 millones de los 10.2 millones que había solicitado en el llamamiento conjunto de las Agencias de Naciones Unidas. Esta cantidad, por el momento, procede de los fondos de la propia agencia o del Fondo Central de Emergencias de las Naciones Unidas.
Los refugiados que han llegado recientemente huyendo del conflicto en Somalia han sido alojados en un lugar de tránsito en el campo de Ifo, donde el nivel del agua ha bajado ya. A su vez, ACNUR también está organizando un puente aéreo de productos esenciales destinados a los campos ya que la ruta por tierra de aprovisionamiento que se utilizaba -que enlaza Dadaab con Garusa, la capital provincial- ha quedado cortada hasta que se retiren las aguas que inundaron la región.
DONACIONES
CC: 0049 0001 51 2710070009
