ACNUR. El domingo 19 de noviembre, ACNUR comenzará el transporte aéreo de material de emergencia destinado a los miles de refugiados que se han quedado sin hogar, debido a las graves inundaciones en la región keniana de Dadaab. Las fuertes lluvias han arrasado los campamentos ubicados a baja altitud, destrozando casas y desarraigando nuevamente a más de 78.000 refugiados.
Un avión de carga C-8 Buffalo fletado por ACNUR efectuará tres vuelos a la región de Dadaab el próximo domingo desde Nairobi, para entregar 25.000 lonas de plástico aislante, paquetes sanitarios de emergencia y 7.2 toneladas de combustible. Existe una necesidad urgente de lonas aislantes para ayudar a los refugiados a reconstruir sus viviendas.
Si las carreteras permanecen inaccesibles, ACNUR organizará más vuelos la próxima semana para traer más material de emergencia a Dadaab, donde tres campos de refugiados próximos a la frontera con Somalia acogen a más de 160.000 personas, principalmente refugiados somalíes, 30.000 de los cuales huyeron en los últimos meses de caos y los enfrentamientos armados que tienen lugar en Somalia. Las inundaciones de esta semana destrozaron gran parte de la carretera que conducía a Dadaab desde la capital provincial de Garissa, dejando completamente aislados los masificados campos de refugiados del este de Kenia.
El personal humanitario de los campos distribuirá una parte del material, (incluidas las lonas aislantes, colchonetas de plástico para dormir y otros utensilios) entre los refugiados que están en peores condiciones. Hasta hoy viernes no ha sido posible distribuir ayuda desde los principales almacenes de Dadaab y a los dos campos más afectados, debido a las ingentes cantidades de agua que han arrasado la región. Los enfermos y los ancianos serán los principales destinatarios del reparto de hoy, dada las existencias limitadas de material.
La población local que vive cerca de los campos de refugiados también se han visto afectada por las lluvias y han solicitado ayuda al ACNUR. En Dagahaley, el personal del ACNUR ha comenzado a utilizar una excavadora mecánica para reforzar los diques que rodean el campo, como medio de protección ante futuras inundaciones. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) está repartiendo 20.000 sacos de arena para proteger los hospitales y las clínicas de los campos de Ifo y Dagahaley. El personal sanitario advierte de que están aumentando los casos de diarrea, pero que se mantienen dentro de unos límites razonables. El hospital del campo de Ifo ha quedado severamente dañado por las inundaciones por lo que algunos pacientes tendrán que ser trasladados a zonas menos afectadas del complejo.