17 abril 2007, Ginebra- En la inauguración de la conferencia del ACNUR sobre las necesidades humanitarias de cerca de 4 millones de refugiados y personas desplazadas en Irak y en los países vecinos, que se desarrollará durante dos días, Guterres expresó a los representantes de más de 60 naciones que “la dimensión humanitaria del problema no puede ser ignorada por más tiempo”.
“Casi 4 millones de refugiados Iraquíes nos están viendo hoy. Sus necesidades son tan obvias como el imperativo moral de ayudar. Todos nosotros – representantes de los gobiernos, organizaciones internacionales y sociedad civil- estamos obligados a actuar”.
Guterres se dirigió hoy a más de 450 participantes de gobiernos y organizaciones internacionales y no gubernamentales. Apuntó que mientras Irak cuenta probablemente con la mayor cobertura mediática de los conflictos que hay actualmente en el mundo, es al mismo tiempo la crisis humanitaria menos atendida. Aunque los aspectos políticos y militares del conflicto están bien cubiertos, “se ha prestado muy poca atención a la tragedia humanitaria que amenaza en la sombra”.
En el acto inaugural se encontraban Guterres, que presidió la conferencia, y John Colmes, Sub-secretario General para Asuntos Humanitarios. También asistieron Ashraf Qazi, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para Irak, y el director general del Comité Internacional de la Cruz Roja, Angelo Gnaedinger. Los participantes vieron también un videomensaje del Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, presentado por el director general de la oficina de Naciones Unidas en Ginebra, Sergei Ordzhonikidze.
En la parte clave de su discurso Guterres dijo que “la magnitud del problema habla por sí sola”. “En el desplazamiento más significativo de Oriente Medio desde los dramáticos acontecimientos de 1948, uno de cada ocho Iraquíes han tenido que dejar su hogar. Actualmente hay unos 1.9 millones de iraquíes desplazados dentro del país y hasta dos millones han huido al extranjero”.
50.000 nuevos desplazados cada mes
Muchos iraquíes fueron desplazados antes de la caída de régimen anterior en 2003. Guterres comentó que entre 2003 y 2005 más de 300.000 iraquíes habían retornado a sus hogares para empezar a reconstruir sus vidas. Pero ahora la tendencia ha cambiado dramáticamente, especialmente desde el bombardeo de Samara en febrero de 2006. Se estima que unas 750.000 personas hayan huido de sus hogares desde aquel incidente, llegando a 50.000 las personas que se tienen que desplazar cada mes.
En relación con Siria, Jordania y otros países vecinos Guterres expuso que “si este movimiento de población masivo había pasado inadvertido se debía en parte a que muchas de las huidas no se dirigen a los campos más visibles, sino que están siendo absorbidas por comunidades de acogida en Irak y en los países vecinos. Es la situación con el mayor número de beneficiarios “urbanos” a la que el ACNUR se ha enfrentado hasta ahora. Pero estas comunidades de acogida están soportando una tremenda presión mientras que el sufrimiento de los desplazados crece día a día”.
Guterres hizo hincapié en el enfoque humanitario de la reunión, pero también destacó que los problemas humanitarios son “los síntomas de una enfermedad cuyo tratamiento sólo puede ser político”.
Mantener las fronteras abiertas
“Esta conferencia es sólo un primer paso en lo que esperamos que sea un diálogo sostenido y una respuesta coordinada y exhaustiva a la crisis humanitaria en Irak”. Añadió que "las dramáticas necesidades humanitarias de los iraquíes y los retos que afrontan los países vecinos requieren del apoyo urgente, genuino y significativo por parte de una comunidad internacional comprometida en compartir la carga”, añadió Guterres.
El Alto Comisionado de la Agencia de la ONU para los Refugiados explicó que “eso supone ayuda financiera, técnica y económica, pero también ampliar las oportunidades de reasentamiento de los más vulnerables”. “La generosidad de la comunidad internacional en su conjunto, debe estar a la altura de la demostrada por los países de acogida”.
Guterres dijo que era esencial que los países de la región y los más alejados proporcionen protección a los iraquíes manteniendo abiertas las fronteras y asegurando que no se va a forzar su retorno a una situación de peligro, así como que tengan acceso a los servicios básicos y a una asistencia material de urgencia.
“He solicitado a los estados que garanticen la protección de aquellos que han buscado refugio en sus tierras”, añadió el Alto Comisionado. “Creo que los iraquíes en general, si huyen de un conflicto y de la inseguridad cumplen la definición de refugiados. Pero para mí, más importante que la terminología – si un estado denomina a una persona como refugiada o no – es la protección concreta que se le otorga”.
El Alto Comisionado dijo que, a la luz del gran número de iraquíes desarraigados, era evidente que su integración permanente en los países de asilo no era una solución y que el reasentamiento en terceros países sólo se podría proporcionar a los refugiados iraquíes más vulnerables.
“Evidentemente, la mejor solución para la mayoría de los refugiados iraquíes sería su retorno voluntario en condiciones de dignidad y seguridad –cuando las condiciones lo permitan-, pero mientras tanto, es muy importante que mantengas sus vínculos con su país”, añadió António Guterres.
Guterres apuntó que “nadie puede reemplazar la acción y la iniciativa del gobierno iraquí”. “Durante mi visita a Bagdad de hace dos semanas, me animó mucho ver que las autoridades estaban tanto dispuestas a apoyar a los iraquíes fuera del país como a cooperar con los gobiernos de los países de acogida”.
Mientras constataba la difícil situación de seguridad, António Guterres dijo que las agencias humanitarias deben encontrar la forma de abordar las necesidades específicas dentro de Irak, señalando que ACNUR estaba incrementando sus actividades en el país así como en los países vecinos.
“En Irak se debe de hacer todo lo posible para evitar más desplazamientos” dijo Guterres. “Conocemos muy bien las devastadoras consecuencias de un sectarismo incontrolado. Debemos hacer ahora, no dejarlo para más tarde, todo lo posible por evitar situaciones prolongadas de desplazamiento y de exilio sin fin”.
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