Aunque no solemos prestarle demasiada atención, el almuerzo es un alimento de gran importancia en las rutinas de los niños que van al colegio.

No solo es una comida que les aporta las energías necesarias para el resto del día, sino que además es un buen complemento para el desayuno, sobre todo si tenemos en cuenta que muchas familias tienen dificultades económicas para proporcionarles a sus hijos una dieta equilibrada o simplemente no tienen hábitos saludables.

Entre estos últimos, por ejemplo, predominan los niños que siempre desayunan a base de repostería industrial o alimentos poco nutritivos que pueden influir en su estado de salud o en el rendimiento escolar.

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Características para un desayuno escolar ideal

Las edades tempranas son claves para adquirir el hábito de un almuerzo saludable y que tenga el valor nutricional que los niños necesitan.

En esta etapa de su desarrollo es mucho más fácil que se acostumbren a una rutina con alimentos equilibrados. Cuando es así, es casi seguro que seguirán en la misma línea durante los siguientes años hasta llegar a la edad adulta.

Es importante, sin embargo, que los maestros y educadores tengan claro que cuando se trata de niños con edades entre los 3 y los 8 años, lo más recomendable es que el almuerzo tenga lugar antes del recreo y en la misma aula de clase, pues de esta manera podrán controlar mejor su alimentación, trabajar hábitos saludables y no se les estará quitando tiempo destinado al juego y al esparcimiento.

Un almuerzo saludable debe ir acompañado de otros hábitos, que no por ocupar un lugar secundario resultan menos importantes. Los maestros deben insistir en aspectos como la limpieza de las manos, el lavado de algunos alimentos antes de ingerirlos o la higiene de los dientes.

Algunas propuestas de almuerzo saludable en el colegio

La característica principal del almuerzo escolar es que debe reforzar los alimentos que han ingerido los niños en el desayuno, pero sin saciar del todo el hambre que sienten a media mañana para evitar que les quite el apetito en la comida.

Eso implica que debe ser una comida ligera y a la vez nutritiva. A continuación te ofrecemos cinco ideas para que las pongas en práctica:

1) Zumo con galletas

Es uno de los almuerzos más tradicionales. Procura que el zumo sea natural o con un alto componente nutritivo. A la vez, intenta que las galletas hayan sido elaboradas a base de cereales. Si puedes permitírtelo, hazlas en casa.

2) Lácteos en versión mini

Nos referimos a los lácteos como las natillas, los yogures de pequeño tamaño, las leches a base de chocolate o incluso los quesitos en forma de triángulo.

3) Bocadillo o sándwich

Ya es tradicional que los niños coman durante el almuerzo un sándwich de jamón, queso, lechuga o tomate. También está la opción de los bocadillos, a los que les puedes añadir los ingredientes que los niños prefieran.

4) Piezas de fruta

Al menos una vez a la semana el almuerzo escolar debe incluir una fruta, como por ejemplo un plátano, una manzana, una pera o una naranja. Esta elección depende en buena medida de la temporada del año.

5) ‘Wrap’ de ensalada

Es una excelente idea para que los niños consuman un poco de ensalada sin que les resulte pesado. Los wraps son unas tortas finas que podemos rellenar con lechuga, tomate, pimientos e incluso lonchas de queso ligero y luego enrollar.

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