Anahit Hayrapetyan, una reportera local, ha retratado el drama de las mujeres armenias y de los casos de violencia machista e intolerancia social que se vive en este territorio.





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La violencia de género en Armenia

Una cuarta parte del más de un millón y medio de mujeres del país sufre abusos y el 61% vive bajo un control estricto de su familia y con sus libertades coartadas. La ONU ha alertado sobre este aumento de muertes y malos tratos, pero este país derogó en 2013 la ley específica sobre violencia de género.

De princesa a esclava, una crónica social

armenia mujeres
Copyright: Anahit Hayrapetyan

Este reportaje fotográfico cuenta la trágica realidad de ser mujer en Armenia, un país con escasos mecanismos legales y económicos para ayudar a las mujeres que sufren este tipo de violencia. Esta crónica recoge historias crueles sucedidas en los últimos años en el país.

Una de las mujeres a las que entrevistó, por ejemplo, le habló de que había “matado” a dos bebés de los que estaba embarazada. “Pensé que había abortado, pero la realidad es mucho más cruel: su suegro la obligó a trabajar a pesar de que estaba embarazada, y mientras cargaba un objeto pesado perdió a sus dos hijos”, cuenta la autora de la entrevista.

En 2011, Zaruhi Petrosyan murió por los golpes recibidos de su marido y su suegra. El asesino fue condenado a diez años de cárcel por la presión social que generó el caso a nivel internacional. Su suegra fue absuelta, a pesar de todas las pruebas que existían contra ella.

Los datos oficiales de la policía y la justicia estatal hablan de 766 casos de violencia doméstica en 2012 y de 586 en 2013, pero las organizaciones no gubernamentales opinan que están maquillados y que podrían ser más de 2.000. Según los datos del Consejo de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, siete de cada diez mujeres sufren maltrato durante su vida por parte de algún familiar. Las razones suelen ser supuestas infidelidades o falta de atención a los hijos.

Las víctimas reclaman una ley específica. “Los agresores suelen quedar libres de cargos o ser condenados a penas ínfimas”, opina la autora. En 2013 se derogó la ley de violencia doméstica aprobada seis años antes porque el Gobierno cree que el Código Penal del país tutela de forma efectiva a las mujeres maltratadas o violadas, pero para la autora esto no es más que una “falta clara de voluntad política” para poner fin a este drama. A todos estos factores se unen algunos culturales que hacen que en Armenia la esfera familiar pase a un plano casi secreto. Airear lo que sucede en casa es un tabú; por eso muchas mujeres no lo cuentan.

Un país víctima de la pobreza

Armenia tiene 3.200.000 habitantes, la mitad de los cuales son mujeres. A esto se une una pobreza endémica en algunas zonas de un país que sufrió con especial crudeza la crisis económica. En este contexto, los ataques a mujeres son ya generalizados, según refleja el informe “No hay orgullo en el silencio: violencia doméstica y sexual contra las mujeres en Armenia”, publicado por Amnistía Internacional. Y las perspectivas no son buenas, ya que se trata de hechos que no están tipificados como delitos en la legislación estatal. En este sentido, en Armenia las mujeres se sienten esclavas de su propia familia y sus derechos están limitados.





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