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Después del caos de los primeros días, parece que el recuerdo de las casas destruidas y de ciudades enteras devastadas, como Pedernales, son un poco más lejanos.

El pasado 16 de abril, Ecuador sufría un terremoto que destruyó la provincia costera de Manabí y el sur de Esmeraldas, con un saldo total de 668 muertos, decenas de miles de damnificados y pérdidas materiales millonarias.

“Antes del terremoto uno desayunaba cafecito y unos huevos, pensando en el día de trabajo que había hacia adelante. Ahora, uno amanece preocupado porque no se quita la angustia después de lo que hemos vivido”. Son las palabras de Rosa, que vive ahora en un campamento temporal con muchas otras familias que lo perdieron todo en cuestión de minutos.





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Esta mañana pueden desayunar pan gracias a Carlos, un panadero que vive en Esmeraldas. Él es un refugiado colombiano que llegó en 2011 a Ecuador escapando del conflicto armado y ahora quiere devolver esa solidaridad al país que le acogió. Ecuador es el país que acoge más refugiados en América Latina. ACNUR maneja cifras de cerca de 60.000 refugiados reconocidos.

Ecuador
Copyright: ACNUR: K. Montoya

Desde el año 2000 ACNUR trabaja en Ecuador para proteger a la mayor población refugiada de América Latina. La población está compuesta en un 95% por personas que huyen del conflicto armado interno del vecino país, Colombia. Entre sus labores está:

  • Velar por la protección de las personas refugiadas, expandiendo el espacio de la protección mediante políticas públicas, prácticas administrativas e intervenciones específicas.
  • Potenciar los derechos de las personas refugiadas en el Plan del Buen Vivir del Ecuador, promoviendo un ambiente propicio para la integración local y la naturalización de refugiados reconocidos en el país.
  • Asumir la responsabilidad de buscar soluciones duraderas que incluyan el uso estratégico del reasentamiento como instrumento de protección y como herramienta de solidaridad, así como una repatriación voluntaria futura.
  • Combatir la xenofobia y la discriminación junto a la sociedad civil y a los organismos estatales, a través de campañas diseñadas para promover la solidaridad y la convivencia pacífica.

Con el apoyo de la organización HIAS y de ACNUR, Carlos, panadero en su país de origen y que ha conseguido poner en marcha una panadería en Ecuador, decidió hornear pan para 2.000 personas, que llegó hasta Pedernales, donde el 70% de los edificios se vieron afectados por el terremoto del 16 de abril. “Este país nos ha dado una segunda oportunidad después de haber vivido tantos peligros. Y así queremos agradecerle. Nosotros sabemos lo que es perder el hogar de un día al otro”, dice Carlos.

Desde el inicio de la emergencia, ACNUR, en colaboración con el Estado ecuatoriano, ha enviado dos aviones cargados con 200 toneladas de ayuda humanitaria, que incluyen 900 carpas, 61.000 lámparas solares, 7.250 lonas plásticas, 50.000 esteras, 175 rollos plásticos, 6.950 kits de cocina, 18.000 mosquiteras y 7.000 bidones para agua distribuidos entre Manta, Portoviejo, Pedernales y las áreas más afectadas.

“En ACNUR queremos centrarnos en desarrollar un trabajo conjunto con el Estado y diversas organizaciones, impulsando programas para la prevención de la violencia, el acceso a la asistencia psicológica o el fomento de iniciativas que mejoren la recuperación desde la propia comunidad. Lo importante es que estas familias puedan volver a la normalidad lo antes posible”, dicen los representantes de la organización en la zona.





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