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Aprendemos valores desde que somos niños. En la infancia se desarrolla gran parte de nuestra personalidad, carácter, identidad y visión del mundo. Lo que más tarde lleguemos a ser dependerá de lo aprendido en nuestros primeros años de vida.

Los mitos, las leyendas, los cuentos y las ficciones en general siempre nos han servido de vehículo para reflejar la realidad. Las historias enriquecen el mundo en que vivimos: nos aportan nuevas formas de conocimiento y de interacción, y amplían nuestra percepción de las cosas.

En el caso de los niños, esto es todavía más notorio. Al encontrarse en un proceso de permanente aprendizaje, las historias de ficción son un referente esencial a la hora de adquirir hábitos, costumbres, formas de comportamiento, normas y patrones sociales y, por supuesto, valores.





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Algunos ejemplos de cuentos para educar niños felices

Aparte del interés, la diversión y el componente emocional de los cuentos, los niños suelen encontrar en ellos un alto grado de empatía. Es común que se pongan en la piel de sus protagonistas e intenten imitar algunos de sus comportamientos.

Por tanto, los cuentos con valores son una opción sencilla y eficaz de educar a los niños. Hay casi tantos como gustos: desde los más tradicionales y populares hasta los que son característicos de nuestra época.

La lista podría ser interminable, pero en este caso nos hemos arriesgado a elaborar una con varios cuentos que nos ayudan a educar niños en valores:

 

  1. ‘El patito feo’

Es uno de los clásicos de la literatura universal. En la actualidad puedes encontrar diversas adaptaciones basadas en el texto original de Hans C. Andersen. El relato trata de un patito que es rechazado al nacer por su madre; sus plumas son oscuras y no se parece en nada al resto de las crías. Tras vagar varios años sin rumbo, un día encuentra a una familia de cisnes bañándose en un lago. Gracias a ellos descubre la verdad sobre su origen: en realidad es un cisne. Es una buena historia de tolerancia y aceptación.

  1. ‘¿A qué sabe la luna?’

Esta obra de Michael Grejniec se ha convertido en un clásico de la literatura infantil. El cuento narra la historia de una serie de animales que desean averiguar a qué sabe la luna y juntos colaboran para lograr su objetivo. En el cuento, los animales se van subiendo unos encima de otros para alcanzar la luna que, juguetona, se va alejando un poquito más. Comienza la historia con una tortuga que sube a una de las montañas más altas para saborear la luna. La tortuga no consigue alcanzarla y acude el elefante en su ayuda, pero tampoco puede. A lo largo de la historia van sumándose otros animales (la jirafa, la cebra, el león, el zorro y el mono) que forman una larga torre sin mucho éxito, hasta que llega un pequeño ratón y consigue arrancar un pedacito de luna. Una bella historia que habla sobre la cooperación y los prejuicios.

  1. ‘La liebre y la tortuga’

Existen diversas versiones de esta fábula de Esopo. La más difundida habla del día en que una tortuga, cansada de las burlas de su amiga la liebre, aseguró que era capaz de ganarle una carrera pese a ser más lenta. La liebre aceptó sin dudarlo. Ya en la carrera, la liebre sacó una ventaja tan amplia que en un momento del camino decidió pararse a descansar. Sin embargo, se quedó dormida. Cuando despertó, era demasiado tarde: la tortuga había cruzado la línea de meta. Es una historia sobre el respeto por los otros, la constancia, la perseverancia y la humildad.

  1. ‘El caballo y el asno’

En una travesía iban un granjero, un caballo y un asno. Tanto el asno como el caballo llevaban la carga a cuestas. En un momento del camino, el asno se quejó y le dijo al caballo que le aliviara algo del peso que llevaba, ya que él era más grande y más fuerte. Pero el caballo se hizo el sordo. Más adelante, el asno no pudo más y murió. El granjero puso toda la carga del asno en el lomo del caballo, quien se lamentó por no haber ayudado a su amigo. El mensaje central del texto es la solidaridad.





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