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Hoy queremos contar la historia de Patric Mansour, un cooperante con amplia experiencia que ha formado parte de equipos de actuación en emergencias humanitarias en todo el mundo.

Lo que hace único este testimonio es que Patric fue en su día refugiado y hoy pone todos sus conocimientos y vivencias a disposición de quien los necesite como delegado para la protección en la oficina de ACNUR en Lesbos, Grecia, un punto crítico de entrada de refugiados en Europa por mar.





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“Amanece en Lesbos. Son las 6 de la mañana cuando suena mi despertador. Rápidamente me pongo en marcha para empezar el día. Lo primero que hago es revisar el teléfono y el ordenador para ver los datos de las llegadas de refugiados durante la noche. Mi trabajo en esta zona requiere muchas tareas de coordinación, ya que ayudo a que el personal humanitario trabaje de forma conjunta para organizar mejor nuestra respuesta a las necesidades de las personas que llegan a la isla.

A las ocho de la mañana llegan seis barcas, cada una de ellas con entre 45 y 70 personas. Hay muchos niños. No sé si hoy será un día duro, pero en ocasiones he visto llegar hasta 35 barcas por día cruzando el estrecho que une Lesbos con Turquía. Ya he llegado a la costa y nuestra prioridad es proporcionar autobuses y camionetas para trasladar a los recién llegados hasta una oficina de registro, donde los inscribimos y les damos ayuda. Procuramos que sea lo más rápido posible, y en ocasiones los refugiados llegan incluso el mismo día a Atenas, donde son atendidos por otros equipos de ACNUR.

Ya son las once y siguen llegando personas. Me reúno con algunos socios para asegurarme de que se reciben artículos esenciales de socorro, como mantas y ropa. Trabajamos para que el proceso sea lo más eficiente posible y que los sistemas de calefacción estén siempre activos, sobre todo en invierno, cuando se pueden llegar a alcanzar temperaturas bajo cero. De hecho, una de nuestras prioridades es ayudar a los refugiados que llegan exhaustos y mojados a protegerse del frío. Una de las partes más importantes de mi trabajo es hacer un estudio de las personas que llegan e identificar a aquellas que están en una situación más vulnerable, como mujeres embarazadas, ancianos o niños que viajan solos.

Voluntario en Grecia

Copyright: ACNUR

Ya son las cinco de la tarde y llega el momento más difícil del día. Debo reunirme con aquellas familias que han perdido a un ser querido durante el trayecto. En este caso procuramos hacer todo lo posible por ayudar a los supervivientes, dándoles atención médica si lo necesitan.

A las once de la noche acaba mi jornada laboral y me voy a casa. Antes de acostarme vuelvo a revisar mi correo electrónico para hacer un balance de la situación. Hoy han llegado 3.000 personas a la isla; ha sido un día difícil. Lo que me anima a seguir es que en este trabajo soy capaz de ayudar a personas que lo necesitan y que se han embarcado en un viaje muy peligroso y duro”.


Por último, creemos que puede interesarte conocer cómo es el proceso de ACNUR en Grecia. ACNUR está apoyando al gobierno griego en sus esfuerzos por registrar lo antes posible a los refugiados que se encuentran en el país:





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