© UNHCR/Jared J.Kohler

Hace menos de diez años, el nombre de Malala Yousafzai no tenía nada de especial para la comunidad internacional. Podría ser el nombre de cualquier niña desconocida que lucha día a día por salir adelante en su país.

Sin embargo, hoy día sabemos que no es un nombre como cualquier otro: se trata de la adolescente de 18 años que en 2014 fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz y que desde entonces se ha convertido en un referente mundial en temas de educación infantil, derechos de las mujeres y atención a los refugiados.

¿Cómo sucedió todo esto? ¿Qué tuvo que pasar para que una niña de escasos recursos y procedente de Mingora, una ciudad del norte de Pakistán, llegara a ser considerada una de las cien personas más influyentes del siglo XXI?

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Malala: en defensa de la educación infantil y los derechos

Todo comenzó en 2009, cuando Malala, de apenas 11 años, abrió un blog para la BBC de Londres en el que contaba cómo era la vida en Mingora, ciudad que vivía bajo el dominio de grupos armados insurgentes.

El proceso era el siguiente: Malala escribía las notas en hojas de cuaderno y luego se las pasaba a un reportero de dicha cadena, quien se encargaba de publicarlas firmadas con un seudónimo. La idea era mantener el anonimato para evitar represalias contra ella.

En dichos textos, la pequeña denunciaba la prohibición que habían impuesto los grupos insurgentes de que las niñas asistieran a la escuela, así como otros abusos a los que sometían a las mujeres que contrariaban sus reglas.

Un año después, cuando el ejército paquistaní intervino la zona, el New York Times publicó un documental sobre su vida, un hecho que le dio notoriedad entre su pueblo pero, a la vez, la puso en el punto de mira de los insurgentes.

Las amenazas que recibió tras el documental se materializaron un año más tarde. En octubre de 2012, cuando salía de la escuela junto con una compañera, Malala recibió varios disparos en la cabeza. Fue trasladada a Inglaterra, donde por fortuna se recuperó y sobrevivió para contar su historia.

Lo que ella nunca imaginó es que esa experiencia tendría una repercusión mundial: después de recibir varios premios internacionales por su defensa de la educación infantil y los derechos de la mujer, en 2014 fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz.

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© UNHCR/Jared J.Kohler

Malala: frases que invitan a construir un mundo mejor

El derecho a la educación de los niños, los derechos de las mujeres y la dignidad de las personas sin distinción de raza, sexo, origen, nacionalidad o ideología son algunos de los puntos transversales del pensamiento de Malala. Estos principios se reflejan en las frases pronunciadas por ella que ofrecemos a continuación:

  • “Un niño, un profesor, un libro y una pluma pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución”. (Discurso ante la ONU).
  • “Vivimos como una familia de naciones. Es necesario que cada miembro de esa familia reciba oportunidades iguales de crecimiento económico, social y educativo. Si uno de los miembros se rezaga, el resto no podrá continuar hacia adelante”. (Discurso ante los miembros de la Commonwealth).
  • “La educación no es oriental u occidental. La educación es la educación y es el derecho de todos los seres humanos”. (Discurso en la Biblioteca de Birmingham).
  • “Si se quiere acabar la guerra con otra guerra nunca se alcanzará la paz. El dinero que se invierte en tanques, armas y soldados se debería gastar en libros, lápices, escuelas y maestros”. (Discurso ante el Banco Mundial).
  • “Hubo un momento en que las mujeres activistas pidieron a los hombres que lucharan por sus derechos. Pero esta vez vamos a hacerlo por nuestra cuenta”. (Discurso ante la Asamblea General de la ONU).

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