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Coordinador de respuesta de emergencia del ACNUR , Henok Ochalla, con un grupo de refugiados. ACNUR / B. Bannon

Las emergencias humanitarias son situaciones excepcionales que ponen en riesgo la vida y el bienestar de las personas, y pueden ser causadas por las fuerzas de la naturaleza o por la acción humana.

Entre las emergencias del primer tipo se encuentran desastres naturales como sismos, inundaciones, tsunamis, maremotos o sequías. En cuanto a las del segundo grupo, las guerras y los conflictos armados son las causas más habituales de muertes, desplazamientos y migraciones forzosas a otros países.

Generalmente demandan una respuesta rápida de los Gobiernos, las instituciones y los organismos vinculados al sector de la asistencia y las emergencias, que buscan garantizar la supervivencia y el cuidado de los afectados.

Las emergencias también se caracterizan por la ausencia de infraestructuras, recursos y medios básicos para la atención. Por ejemplo, es normal que falten elementos como el agua, la luz, los alimentos, los medicamentos, etc.

emergencia humanitaria
Un cargamento de ayuda humanitaria de ACNUR se descarga en el aeropuerto internacional de Mogadiscio. ACNUR / S. Modola / Agosto 2011





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Pasos para afrontar una emergencia humanitaria

La magnitud de una emergencia humanitaria depende de la capacidad de respuesta de los Gobiernos y los organismos vinculados a las labores de atención. En resumen, el proceso de respuesta puede plantearse así:

1) Primeras 72 horas:

Las labores que se lleven a cabo en los primeros 3 días a partir de que se produce la situación de emergencia son fundamentales. Lo que se haga en ese plazo determinará si la respuesta es eficaz o no. Generalmente, estas horas sirven para que los organismos de atención efectúen una valoración de las víctimas y de los daños físicos. Se brinda atención inmediata, aunque aún sin un plan establecido.

2) Ayuda humanitaria:

Terminado ese plazo, los organismos humanitarios ya se han hecho una idea de lo sucedido y entran de lleno a las labores de ayuda humanitaria, priorizando, por supuesto, a los niños, las mujeres, los ancianos y otros grupos vulnerables. Los recursos se movilizan y el personal de emergencias entra en acción. La idea es reducir al mínimo las consecuencias del desastre, para lo cual se implementan planes de acción según las necesidades de cada caso.

3) Almacén de suministros:

Cuanto más tiempo pase, más efectiva debe ser la respuesta de los organismos. Cuando son entidades de alcance internacional, lo más habitual es que se recurra al almacén de suministros, que es el lugar donde se encuentran los elementos necesarios para mitigar los efectos de la emergencia. Vacunas, alimentos, ropa, mosquiteras y otros artículos de primera necesidad integran la lista de productos almacenados allí y enviados al lugar de la tragedia. El objetivo es que lleguen en el menor tiempo posible.

4) Asistencia a largo plazo:

Salvo que se trate de una crisis humanitaria difícil de atender, tras los primeros 7 días la ayuda adquiere otro carácter. Deja de ser perentoria y da paso a planes sostenidos en el tiempo. Ya no solo se trata de salvar vidas, sino sobre todo de garantizar la seguridad y el cuidado de las víctimas. Pasadas unas semanas, es posible que el Gobierno de la zona afectada, las instituciones, las organizaciones humanitarias y la propia población empiecen el proceso de reconstrucción de los lugares damnificados.

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Emergencia en Sri Lanka. / UNHCR / Z. Sinclair / 26 April 2009

Otras prioridades que deben tener en cuenta los organismos de atención durante una crisis de estas características son la asistencia permanente de los niños y las mujeres, su protección de la explotación y el acoso sexual, y la reconstrucción de los sistemas de agua potable y saneamiento.





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