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Crisis en Libia. Muchas personas no son capaces de entrar en Egipto ya que no tienen los documentos de identidad válidos . ACNUR / P. Moore

Una de las soluciones a corto plazo que se plantea la comunidad internacional ante crisis humanitarias como la de Siria es el asilo, entendido como la garantía de seguridad y protección que un Estado proporciona a las personas que hayan huido de su país de origen por motivos de raza, sexo, orientación política, religión, ideología, etc.

Como una de las rutas más habituales de los refugiados es la que les lleva a las costas europeas, son los países de esta región los que más solicitudes de asilo humanitario han recibido desde el estallido de la guerra en ese país.

Alemania, es el país al que más peticiones de este tipo han llegado. Le siguen, dentro de la Unión Europea,  Serbia, Hungría y Turquía, tres estados que, debido a su posición geográfica, gestionan de manera directa la atención y acogida de los miles de refugiados sirios y de otros países que llegan a su territorio.

Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar de dónde proviene la figura del asilo. ¿Qué características tiene? ¿Quién puede acogerse a ella?

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La hospitalidad, origen de la figura del asilo humanitario

El término asilo proviene del griego asylos, que significa “templo inviolable” o  “sitio donde nadie puede ser molestado”.

Curiosamente, parece que fueron los primeros pueblos nómadas quienes pusieron en práctica una conducta social parecida al asilo, la cual consistía en acoger a los extranjeros que huían de su territorio por distintas razones.

Se dice que durante mucho tiempo se usó para proteger a aquellas personas que, conocedoras de la rigidez de las leyes de sus pueblos, no querían someterse a ellas e iban en busca de zonas donde les brindaran seguridad.

En Grecia se reconoció como una entidad en sí misma y se le asignaron dos funciones básicas: el asilo territorial que una ciudad brindaba a un extranjero y el asilo religioso, que tenía lugar en templos y zonas sagradas.

La crisis humanitaria actual ha provocado un incremento considerable en las peticiones de asilo en la UE, donde el número aproximado de solicitudes recibidas superó el millón.

origen de la figura del asilo
Las caras de asilo. Los Estados Unidos recibió el segundo mayor número de solicitudes de asilo entre las naciones industrializadas en 2014. UNHCR Photo

Durante la Edad Media se insistió en esta concepción religiosa del asilo y también se practicó en iglesias, monasterios y centros de culto. No obstante, con la llegada del protestantismo esta concepción se modificó. Los reformistas le asignaron un carácter político que conserva en la actualidad.

Posteriormente, tras las conquistas derivadas de la Revolución francesa, el asilo se convirtió en un derecho reconocido, especialmente en situaciones de migraciones forzosas y crisis humanitarias. Se amplió el carácter político que tenía inicialmente y se aplicó a cualquier persona que sufriera persecución.

El asilo en la coyuntura mundial contemporánea

La figura del asilo está contemplada en la Declaración de los Derechos Humanos y en la Convención de Ginebra sobre los Refugiados. Para que pueda hacerse efectiva, tienen que cumplirse una serie de elementos:

  • Los países receptores deben respetar el derecho de no devolución, es decir, aquel que prohíbe la expulsión o deportación de las personas refugiadas hacia zonas donde su vida corra peligro.
  • Los solicitantes de asilo deben recibir un trato justo mientras la autoridad competente acepta o rechaza la petición.
  • La Convención Americana de los Derechos Humanos contempla el derecho de las personas a elegir libremente su lugar de residencia y a solicitar asilo en terceros países si la situación lo requiere.



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