Foto: valbar

¿Has oído alguna vez hablar del concepto de parentalidad positiva? Se trata de una nueva forma de educar a los niños que se basa en los principios de empatía y no violencia y que cada vez está teniendo un mayor éxito entre los padres y las madres. Hoy nos gustaría hablarte de ella y de sus ventajas para la educación de los más pequeños.

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¿Qué es la parentalidad positiva?

Se basa en los principios de atención, orientación, reconocimiento, potenciación y educación sin tener que emplear la violencia. Esto supone rechazar el castigo físico como forma de educar a los niños.

¿Cuáles son los principios de la parentalidad positiva?

parentalidad positiva
Foto: Choreograph
  • Conocer cómo se siente el niño es un paso importante: De esta forma sabrás cuáles son sus necesidades y cómo puedes solucionarlas.
  • Proteger: Los menores buscan la protección y la seguridad que les dan sus progenitores, de forma que la violencia física puede tener el efecto contrario.
  • Evitar el castigo físico: Pero también gritos o amenazas que pueden afectar al desarrollo de la personalidad del niño.
  • Demostrar el afecto de forma abierta: Esto hace que los niños se sientan queridos y favorece que ellos también expresen su amor de esta forma en el futuro. No solo se trata de dar besos o abrazos, sino también de mostrar interés en lo que están haciendo.
  • Establecer normas para dar seguridad: Deben ser claras, sencillas y estables para que las interiorice y las cumpla en todos los casos. También sirven para facilitar la convivencia en familia y para desarrollar su sentido de la responsabilidad. Si haces que el niño participe en el proceso de creación de estas normas, le ayudarás a que las entienda mejor y a que se sienta responsable de ellas.
  • Se puede castigar, pero siempre con un objetivo pedagógico: Así, el niño acaba aprendiendo que lo que ha hecho no está bien, y para ello debes decirle lo que ha hecho y cómo afecta a otras personas o situaciones.
  • Dar cachetes o gritos es asociar amor con violencia: Y en un futuro esto puede hacer que impongan su voluntad a base de poder. Deben aprender desde pequeños que el diálogo es mejor que la fuerza a la hora de establecer unos límites. La corrección debe venir por una explicación clara del motivo por el que se los castiga.
  • La actitud de los padres puede reflejarse en los niños: Por eso, debe aplicarse además a otras relaciones. La escucha activa entre todos los miembros de la familia y evitar gritos o escenas desagradables también son elementos muy importantes en la formación de su personalidad.

La parentalidad positiva es una forma de educar sin violencia, es decir, tratando de establecer unas normas claras que el niño debe cumplir, pero haciéndole partícipe de lo que está bien o mal sin cachetes o gritos. Se trata de una nueva forma de educar basada en la empatía y que puede llegar a desarrollar muchas habilidades de la personalidad de los más pequeños desde una edad muy temprana.

Y tú, ¿te animas a practicar la parentalidad positiva?

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