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Estos asentamientos acogen a un gran número de refugiados que, a la espera de una situación más permanente, necesitan cobijo y abastecimiento de productos básicos de alimentación, higiene e incluso energía. La gestión de un campo de refugiados es bastante complicada, porque hay que estudiar muy bien las necesidades de los desplazados y habilitar los recursos necesarios para abastecerlas.

¿Cómo es un campo de refugiados?

Normalmente esta clase de asentamientos cuentan con una estructura básica orientada a satisfacer necesidades primarias. Por ejemplo, las familias disponen de refugios o tiendas donde pueden descansar, y que son lo más amplias y privadas posibles. Hay que tener en cuenta que muchos permanecen allí varios meses e incluso años y necesitan una solución óptima en este sentido.

La distribución de alimentos suele organizarse por zonas y a través de tarjetas de identificación que no solo dan acceso a la comida, sino también a otros productos y servicios básicos. Las cuestiones relacionadas con la higiene también están bastante controlados, con zonas habilitadas y gestionadas convenientemente para cubrir todas las necesidades en este sentido y que no se masifiquen las letrinas o las duchas.


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En un campo de refugiados también podemos encontrar pequeños centros de aprendizaje como escuelas o puntos de gestión, donde unos voluntarios ayudan a otros en tareas administrativas tales como la solicitud de asilo.

Como ves, un campo de refugiados requiere de una organización que garantice el orden dentro del caos reinante en un asentamiento de este tipo y que gestione el abastecimiento de los recursos. En algunos campos de refugiados, como los de Jordania y Turquía, llegan a convivir miles de personas.

Esta afluencia masiva de personas que necesitan cobijo se traduce en una necesidad de abastecimiento notoria, especialmente en cuestiones de alimentación y energía. Hay que tener en cuenta que se necesita iluminación, suministro de agua caliente y saneamiento y electricidad para llevar una vida medianamente cómoda. Pero ¿cómo se soluciona el problema energético en un campo de refugiados?

placas solares fotovoltaicas

En ocasiones puede ser complicado realizar una instalación eléctrica, ya que estos asentamientos se encuentran algo alejados de los grandes núcleos de población; por eso se ha optado por energías renovables como las placas solares fotovoltaicas, que son capaces de generar suministro eléctrico para cubrir las necesidades de la zona. Además, contribuye a evitar la dependencia energética y también a cuidar el medioambiente. De hecho, en algunos campos de refugiados preocupa mucho el tema de la sostenibilidad y se apuesta incluso por el reciclaje de residuos.

El mantenimiento de estas infraestructuras también forma parte de la gestión de los campos y no siempre es óptimo. En algunos asentamientos con muchos habitantes hay zonas a las que no llega el suministro o en las que las placas solares fotovoltaicas están dañadas. Esto es así porque este tipo de sistemas necesitan un mantenimiento complejo y costoso, por lo que en ocasiones no llegan a todos los campos o a todas las zonas del asentamiento. Aun así, sigue siendo la mejor vía para la independencia energética de un campo de estas características, porque garantiza un flujo constante de energía a prueba de cortes y no involucra directamente a las empresas de abastecimiento o a los Gobiernos, por lo que es una de las soluciones más utilizadas en muchos campos. Además, permiten la ampliación de la infraestructura cuando así lo requieran las necesidades del campo.

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