Tiempo estimado de lectura: 2 minutos.

El portaaviones ruso Almirante Kuznetsov es el buque insignia de la armada de ese país y el segundo más grande del mundo. Aunque ya ha cumplido más de tres decenios en activo, hoy en día continúa siendo uno de los buques de guerra más poderosos del hemisferio occidental, no tanto en despliegue como por su función de bastión.

Inicialmente bautizado como Riga, a finales de los años 90 se le cambió el nombre por el de Leonid Brézhnev y más tarde por el de Tiblisi.

Sin embargo, a inicios de la década siguiente, durante la caída del régimen soviético, se le volvió a cambiar por el que ahora lleva en honor a Nikolai Kuznetsov, un militar ruso que salvó la vida de los miembros de la flota soviética durante la Segunda Guerra Mundial desobedeciendo las órdenes del alto mando.

New Call-to-action

Datos claves sobre la historia del portaaviones ruso Almirante Kuznetsov

El portaaviones ruso Almirante Kuznetsov fue construido en 1981 en los astilleros ucranianos de Nikolayev, puerto que en ese momento pertenecía a la Unión Soviética. Aunque a finales de esa década ya había realizado sus primeras pruebas en el mar, el futuro del barco fue incierto tras la caída del régimen soviético.

Tras quedar en manos del nuevo Ejército ruso, pronto se unió a la Flota del Norte, evitando correr la misma suerte que su gemelo, el Varyag, que permaneció en manos ucranianas y luego fue vendido a China.

A partir de entonces ha sido sometido a varios procesos de remodelación, hasta que en 1998 entró en servicio con su dotación área completa. El Ejército ruso ha anunciado recientemente que el Kuznetsov iniciará en 2017 un nuevo ciclo de vida útil que, según cálculos, se extenderá durante 25 años más, es decir, hasta 2042.

 

El Kuznetsov, un portaaviones ruso al final de la Guerra Fría

En los primeros años de la década del 80, que es cuando el Almirante Kuznetsov obtuvo la autorización para entrar en acción, ya no se vivía el mismo nivel de belicosidad que caracterizó a los años 60 y 70, cuando el enfrentamiento entre la desaparecida Unión Soviética y los Estados Unidos fue mucho más agresivo.

La prueba está en que este portaaviones ruso no fue concebido para llevar a cabo ataques en el mar, sino más bien como bastión de un área estratégica en el océano que hiciera posible el patrullaje seguro de submarinos y aviones. Esto hizo que, desde el inicio, el Kuznetsov estuviera fuertemente armado con misiles antibuque (los denominados P-700 Graint) y sofisticados sistemas antiaéreos. Además, sus alas embarcadas se pensaron para la lucha antisubmarina y la superioridad aérea.

Su papel de bastión estratégico también se refleja en las dimensiones de la cubierta de vuelo, que tiene 305 metros de eslora y 72 metros de ancho. En cuanto a su pista de despegue, cuenta con una rampa de lanzamiento de 12 grados.

La torre de control está dividida en dos partes, una para los helicópteros y otra para los aviones. Su capacidad ofensiva se basa en los aviones SU-33, rápidos en sus maniobras y especializados en el disparo de misiles antibuque.

  New Call-to-action