La dinámica del consumo masivo indica que todo aquello que ya no usamos debe ir al cubo de la basura y ser reemplazado por algo nuevo. Así pasa con todo tipo de artículos, alimentos, materiales y hasta con la ropa que adquirimos.

Sin embargo, nunca antes como ahora habíamos tenido tanta necesidad de insistir en la reutilización de aquello que ha dejado de sernos útil.

Muchos de nosotros ya nos hemos habituado al reciclaje de materiales y desechos, una práctica que forma parte de nuestra cotidianidad. Sabemos lo que significa el color de cada contenedor y cada día ideamos nuevas opciones para aprovechar al máximo los materiales que han cumplido su primer ciclo de vida.

También conocemos la existencia de iniciativas que aprovechan los alimentos que no consumimos para que lleguen a personas o lugares del mundo donde los requieren con urgencia. Cadenas de restaurantes, comercios y organizaciones han unido esfuerzos en los últimos años para contribuir en este sentido.

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Reciclaje y recogida de ropa, ¿qué beneficios supone?

Ahora bien, ¿qué pasa con la ropa? Es uno de los artículos que más consumimos y que mayor incidencia tiene en el equilibrio planetario y en la conservación, el cuidado y la protección de los ecosistemas y el medioambiente.

La ropa que adquirimos en tiendas y comercios lleva aparejado un proceso en el que son indispensables recursos como el agua y la energía, además del uso de productos químicos que, en la mayoría de los casos, afectan a los suelos, el ambiente y generan un alto nivel de gases de efecto invernadero.

De ahí que algunas marcas promuevan un modelo de producción más respetuoso con el equilibrio planetario, priorizando el buen uso de los recursos naturales, restringiendo el empleo de sustancias químicas y contribuyendo al desarrollo social de los entornos.

Reciclar ropa también es una buena forma de ayudar a los demás, de dar a otras personas cosas que pueden reportarles alguna utilidad, sobre todo si hablamos de emergencias humanitarias u otro tipo de crisis sociales, económicas o ambientales.

Recogida de ropa: Madrid, epicentro de proyectos e iniciativas

Madrid es una de las ciudades españolas que abanderan la recogida de ropa. En la capital conviven numerosas iniciativas para que las personas donen aquellas prendas que ya no usan y que se encuentran en buen estado.

Algunas de dichas iniciativas, que en realidad operan como cadenas de reutilización, no solo se encargan de recoger y clasificar la ropa que donan las personas, sino que las envían a diversas partes del mundo, sobre todo a África, Oriente Próximo y al sur de Europa.

¿Estás interesado en donar la ropa que ya no usas? ¿Piensas que a alguien podría serle útil esa prenda que has dejado de ponerte? Pues bien, echa un vistazo a estos proyectos:

a) Contenedores solidarios

La capital española dispone de diferentes puntos en los que las personas pueden dejar la ropa y el calzado usados. Son los denominados contenedores solidarios, y basta con introducir las prendas en una bolsa sellada. Luego, sus promotores se encargarán de clasificarlas y distribuirlas.

b) Recogida de calzado y ropa (Ayuntamiento de Madrid)

El consistorio también ha repartido contenedores especiales en la ciudad para la reutilización de ropa y calzado. Hay puntos limpios móviles, puntos fijos y otros en mercadillos. Cuando lo que se dona es mucho, el Ayuntamiento ofrece la posibilidad de recoger los artículos a domicilio.

c) Puntos fijos (Comunidad de Madrid)

A su vez, la Comunidad de Madrid ha dispuesto varios puntos para la entrega de ropa, calzado y otros artículos de producción doméstica. Las organizaciones que intervienen en la segunda etapa del proceso son las que se encargan de su envío.

d) Organizaciones, asociaciones e iniciativas privadas

A estos proyectos cabe sumarles otros que llevan a cabo organizaciones sin ánimo de lucro, asociaciones de diversa índole y grupos que deciden reunirse con el fin de recopilar ropa de segunda mano y otros productos para enviárselos a los más necesitados.

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