Al término de la Segunda Guerra Mundial, los principales líderes del planeta llegaron a un consenso sobre la necesidad de crear un organismo internacional que previniera futuras guerras entre las naciones.

Las grandes potencias europeas, tanto de los Aliados como del Eje, se encontraban bajo las ruinas de un conflicto que había durado seis largos años. Se calcula que hubo entre 50 y 70 millones de víctimas, el mayor número de muertos de la historia.

Al margen de lo acordado en los tratados de rendición, la toma de Berlín y la derrota de Japón en el Pacífico supusieron un giro rotundo en las relaciones internacionales. A partir de entonces, nada volvería a ser como antes.





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¿Cómo se gestaron los Derechos Humanos?

Preocupados por restablecer el orden mundial e interesados en que nada de lo vivido hasta entonces se repitiera, los delegados de 50 países se reunieron en la ciudad de San Francisco (EE. UU.) en una conferencia que, a la postre, sería el germen de lo que ahora conocemos como Organización de Naciones Unidas (ONU).

Este hecho supuso un gran avance contra la intolerancia y la destrucción. Si tantos líderes estaban de acuerdo en torno a la seguridad mundial, lo siguiente sería avanzar hacia la elaboración de una carta que recogiera los derechos fundamentales.

El artículo 68 de la carta de la ONU, dio luz verde a la creación de la Comisión de los Derechos Humanos, un organismo conformado por 18 representantes de los países que habían participado en la conferencia inaugural.

resumen de los derechos humanos

La viuda del expresidente Franklin Roosevelt, Eleanor Roosevelt, presidió el grupo de ocho miembros a los que se les encargó la redacción del texto definitivo, donde tuvo un especial protagonismo el canadiense John Peters Humphrey. Entretanto, la revisión quedó a cargo del francés René Cassin.

Divisiones y diferencias en torno a la Declaración

Sin embargo, antes de llegar a dicho punto fue necesario vencer algunos obstáculos ideológicos propios del contexto. El más significativo fue, sin duda alguna, la división entre los dos grandes bloques político-económicos que surgieron tras el final de la II Guerra Mundial: el capitalismo y el socialismo.

La URSS y sus socios socialistas, apoyados en el modelo de soberanía estatal, creían que el texto debía dar prioridad a los derechos de carácter político y económico, pues consideraban que el hombre era, ante todo, un ser social.

En el polo opuesto se alinearon los países occidentales, liderados por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, argumentando que debían prevalecer los derechos civiles y políticos y que la Carta que se aprobara, justamente por su carácter universal, estaría por encima de la jurisdicción de cada país.

Pese al debate interno, finalmente el 10 de diciembre de 1948 se presentó el texto en la sesión de la Organización de las Naciones Unidas, en París, donde recibió 48 votos a favor, ninguno en contra y 8 abstenciones, entre ellas la de la URSS.

Alcance de la Carta y otros instrumentos

La Declaración se convirtió en el principal referente en derechos para todos los países que participaron en su elaboración y los que surgieron a partir de 1948. Fue el primer estándar realmente universal en esta materia.

Aun así, para garantizar su aplicación, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU siguió trabajando en las siguientes décadas en nuevos mecanismos y herramientas que apoyaran los principios del texto.

De este modo, la Comisión elaboró otros dos documentos de suma importancia: el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que se convirtieron en leyes de alcance mundial en 1976. Con ello se cerró el proceso de elaboración.

En la actualidad, 193 países en el mundo reconocen la Declaración Universal de los Derechos Humanos y las leyes internacionales basadas en ella.





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