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La actual crisis migratoria que se ha desencadenado en varios puntos del planeta requiere una respuesta inmediata. Día tras día, millones de personas abandonan su lugar de origen o residencia a causa de la guerra y los conflictos armados.

Aunque no se trata de una situación reciente, se observa un recrudecimiento de este fenómeno desde hace un par de años.

En Siria, por ejemplo, el conflicto armado entre las fuerzas del Gobierno y los grupos de la oposición, alimentado además por la presencia de grupos armados , ha provocado que más de 4 millones de personas huyan del país buscando refugio en los países limítrofes o intenten llegar a las costas europeas.

Por tanto, la atención que necesitan estas personas no puede prestarse de cualquier forma. Para empezar, debe delegarse en personal que  esté preparado técnica y emocionalmente para la acogida de los refugiados.

Además, tiene que sustentarse en valores que den respuesta a esta emergencia por parte de las sociedades de acogida. Al fin y al cabo, de los países de acogida depende en gran medida el proceso de integración de las personas refugiadas.





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Valores para la atención de refugiados, ¿en qué consisten?

Éticamente, los valores determinan si las acciones que realizamos a diario son buenas o si son óptimas. El valor es aquello que enaltece todo lo que hacemos en relación con nosotros mismos, con los demás y con el contexto.

Sin embargo, no se materializan por sí solos. Es necesaria la herramienta educativa para subrayar su importancia, necesidad y, sobre todo, su repercusión.

La atención y la acogida de los refugiados es una acción que responde a valores innatos de la condición humana. En las actuales crisis humanitarias de países como Siria, Mali, Sudán del Sur, Colombia o el Congo, resulta fundamental insistir en ellos para que las acciones tengan el acompañamiento deseado.

¿De qué valores estamos hablando? ¿Cuáles son los pilares éticos que sustentan las acciones de atención y acogida de los refugiados en el mundo? La lista podría ser más larga, pero en ella sin duda no pueden faltar algunos como:

a) Solidaridad: Se vincula este valor con las ayudas materiales o simbólicas que se pueden prestar a la población refugiada. Sin embargo, es un valor mucho más complejo. Si fuese una cuestión solo de ayuda, se llamaría caridad. En este caso, solidaridad supone ser conscientes de que echar una mano a un refugiado es algo que, a la larga, se hace extensivo a toda la población. Es decir, ser solidario es entender las metas de los refugiados como propias y trabajar por ellas.

b) Compromiso: Se relaciona con el grado de respuesta de las personas de los países de acogida hacia los refugiados. Y, desde luego, también de los terceros países. La ayuda temporal mitiga problemas puntuales; el compromiso, en cambio, garantiza la continuidad de esa ayuda. El compromiso es sinónimo de implicación, concienciación y constancia.

c) Respeto: Las sociedades de acogida deben reconocer la diferencia de los refugiados en cuanto a sus costumbres, hábitos, religión, pensamiento, etc. La diversidad es un elemento enriquecedor. Aquí el respeto se vincula a la creación de espacios para el libre desempeño de las actividades de estas personas, a la tolerancia y a una adecuada integración.

d) Empatía: A muchos voluntarios y personas comprometidas con la acogida de los refugiados les mueve la empatía, que no es otra cosa que la capacidad de ponerse en el lugar del otro y tratar de ver la realidad desde su punto de vista. La pregunta esencial en ese sentido es: ¿cómo me gustaría que actuara esta persona en caso de que yo fuese un refugiado?

  

La radio, altavoz de la convivencia y la paz

Un grupo de jóvenes desplazados en Myitkyina, Birmania, lleva meses participando en un programa de radio en el que opinan sobre distintos temas de actualidad del país. Todos provienen de campos como el de Sitarpu y Mai Kaung.

Su estancia, y la de otras 100.000 personas, allí es producto del fin del alto el fuego que se mantuvo vigente durante 17 años entre las tropas gubernamentales y los grupos independentistas del estado de Kachin.

valores educativos

El esfuerzo por dar voz a este grupo de jóvenes no es menor. La radio, financiada por entidades británicas, tiene una audiencia de al menos 8,9 millones de personas en el país. “Queríamos oír cómo viven los jóvenes una situación de desplazamiento”, afirma Suu Myat, productora del programa.

Las principales preocupaciones expresadas por los participantes en este espacio radiofónico son la incertidumbre sobre la situación política de Birmania y las incógnitas educativas, laborales y de futuro que marcan el presente de estos chicos.

“De momento, no tengo muchas esperanzas sobre el fin de los enfrentamientos”, dice uno de los jóvenes. “A pesar de que ahora mismo vivo con mi familia, creo que no podré tener una vida libre hasta que haya paz”.





Guía Educación de los niños refugiados