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24 Octubre 2013

ACNUR refuerza el envío de ayuda a los desplazados en Siria con la llegada del invierno

A pesar de que actual conflicto en Siria sigue complicando los esfuerzos para atender a las necesidades humanitarias en el país, ACNUR continúa ayudando a las personas vulnerables en algunas localidades que se encuentran entre las más peligrosas y en una situación desesperada.

El 14 de octubre, ACNUR realizó una distribución de ayuda humanitaria a unas 2.500 personas en Mouadamiya, en el suroeste de la capital siria, Damasco. Estas personas acaban de ser evacuadas y se encuentran ahora en un centro colectivo en DahyetQudsaya. Además de hacer una evaluación de su estado general y de las preocupaciones en materia de protección para estas personas desplazadas, ACNUR les entregó esteras, mantas, utensilios de cocina, productos de higiene y otros materiales de primera necesidad.

La semana pasada, a través de socios locales, ACNUR logró llevar ayuda a más de 10.000 personas dentro de la ciudad de Raqqa, de difícil acceso. Entre los beneficiarios figuran más de 3.600 personas que estaban refugiadas en la escuela Al Riyayat y en la granja Massahadah. Raqqa, situada a unos 160 kilómetros al este de Alepo, acoge a personas desplazadas internas de Alepo y DeirezZour.

Poco antes de la reciente festividad del Eid, celebrada del 10 al 13 de octubre, ACNUR formó parte de dos convoyes interagenciales que llegaron hasta Ter Maela y Al-Ghantoo, cerca de Homs, y que entregaron materiales de ayuda humanitaria a 10.000 personas vulnerables. Los equipos de ACNUR observaron que muchos de los desplazados estaban viviendo en edificios sin ventanas, puertas ni electricidad. Dentro de poco, la población de esta zona necesitará de manera urgente mantas térmicas y lonas plásticas aislantes para hacer frente a las bajas temperaturas del invierno. Las mujeres también se refirieron a la falta de intimidad y espacios privados en los centros colectivos.

En lo que llevamos de año, alrededor del 35% de la ayuda de emergencia de ACNUR ha sido destinada a personas que viven en zonas de difícil acceso como Alepo, Azaz y Karameh. Desde febrero, ACNUR ha participado en 21 misiones interagenciales a puntos clave, entre ellos Karameh, Alepo, Idlib, Hama, Homs, Deirez Tour y Dara’a.

El trabajo de ACNUR dentro de Siria tiene como objetivo proporcionar ayuda humanitaria a tres millones de personas, lo que les permitirá alimentar a sus familias, tener un cobijo, poder hacer frente al desplazamiento y garantizar el mantenimiento de unas condiciones higiénicas. Cada semana, hasta 250 camiones de ayuda humanitaria se entregan asistencia en Siria a unas 14.000-15.000 familias, el equivalente a cerca de 100.000 personas.

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos las necesidades en el interior de Siria son enormes y el desplazamiento continúa. Naciones Unidas estima que hay más de 4,25 millones de personas desplazadas internas, pero esa cifra data de hace cinco meses y es probable que se revise al alza. Además de las personas desplazadas, varios millones de sirios se encuentran en situación de pobreza y carecen de acceso a asistencia sanitaria, así como a productos de primera necesidad.

Las temperaturas ya han comenzado a descender en toda la región y, junto al resto de la comunidad humanitaria internacional, ACNUR está inmerso en una carrera contrarreloj para ayudar a los desplazados a prepararse para el tercer invierno consecutivo en medio del conflicto en Siria. A principios de este mes,

ACNUR inició la distribución en todo el país de materiales básicos para hacer frente al invierno: materiales como mantas térmicas más gruesas y lonas plásticas aislantes ayudarán a un millón de personas desplazadas. Hasta la fecha, ACNUR ya ha rehabilitado refugios que acogen a 35.000 de las 80.000 personas a las que está previsto acceder antes de que llegue el invierno. Estas personas desplazadas viven en refugios informales y sin acabar de construir, instalaciones que a menudo no cuentan con calefacción, puertas ni ventanas. ACNUR también ofrece ayuda económica a los desplazados vulnerables en Damasco, la zona rural de Damasco, Homs, Al Hassakeh, Qamishly y Tartus. Hasta ahora más de 117.000 sirios desplazados y vulnerables se han beneficiado de estas ayudas.

La semana pasada llegó a la ciudad costera de Tartus, desde los almacenes centrales de emergencia de ACNUR, la primera mitad de los 44 contenedores con ayuda humanitaria y se espera que pronto llegue el resto. Este envío de grandes contenedores de 13 metros de largo incluye más de 29.000 lonas de plástico, 150.000 esteras, 75.000 bidones y 30.000 paquetes de utensilios de cocina, que se enviarán durante los próximos meses a los beneficiarios de ACNUR a lo largo de una amplia franja del norte de Siria. Además de los envíos por mar, la Agencia de la ONU para los Refugiados también está haciendo llegar materiales a Siria a través de su almacén regional ubicado en Jordania.

Prácticamente todas las ciudades y pueblos de Siria se han visto afectados por el conflicto o acogen a personas desplazadas y traumatizadas. Según estadísticas de ACNUR, más de 400.000 hogares han sido destruidos y 1,2 millones han sufrido daños. Hasta 5.000 escuelas y 3.800 mezquitas han resultado dañadas o destruidas. La mayoría de los molinos y panaderías ya no están operativos. Los hospitales ya no son un lugar seguro en donde recibir atención médica, ya que el 57% están dañados y el 60% de las ambulancias no ofrecen servicio. 15.000 médicos han abandonado el país, dejando tras de sí una grave carencia de personal sanitario, medicamentos y equipamiento médico con el que tratar a la población enferma o herida, que va en aumento.

La cifra de desplazados internos que viven en condiciones muy precarias en edificios públicos abandonados -incluyendo 931 escuelas, pero también hospitales, sótanos y mezquitas- es cada vez mayor. Unas 180.000 personas necesitadas viven en 983 refugios colectivos en todo el país. Estos lugares son el hogar en su mayoría de mujeres, niños y ancianos. ACNUR ha visto refugios que carecen de puertas, ventanas y condiciones de salubridad adecuadas. La leishmaniasis y el cólera son cada vez más habituales.

ACNUR teme que la ruptura del sentimiento de comunidad y de seguridad esté afectando especialmente a los niños. Casi dos millones de niños y niñas han abandonado la escuela y está aumentando la cifra de menores explotados laboralmente o reclutados por grupos armados. Hay muchos casos de niños que han quedado separados de sus familias y muchos viven en estado de trauma y miedo. Con la inseguridad alimentaria afectando a más de cuatro millones de personas, dos millones de niños se enfrentan a la malnutrición. ACNUR recibe constantemente noticias alarmantes sobre estas situaciones. A la Agencia de la ONU para los Refugiados le preocupa igualmente la vulnerabilidad de las mujeres, muchas de las cuales están al frente de familias rotas.

Además, a día de hoy 2,18 millones de sirios han huido de la guerra y han sido registrados como refugiados o solicitado su registro como tales en los países de la región, principalmente en Líbano, Jordania, Turquía, Irak y Egipto. De ellos, el 51,4% son menores de 18 años.

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