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21 Enero 2013

ACNUR refuerza urgentemente sus equipos y recursos para Mali en previsión de nuevos desplazamientos

A medida que continúan las operaciones militares en el norte de Malí, ACNUR está reforzando sus equipos en toda la región para dar asistencia a desplazados internos y refugiados. El pasado jueves, el comité de presupuestos de la Agencia de la ONU para los Refugiados se reunió para aprobar el despliegue de decenas de especialistas en la zona. En Burkina Faso, ACNUR ha enviado a personal desde la capital, Ouagadougou, para monitorear la frontera y reforzar la asistencia en los campos de refugiados de la región administrativa del Sahel. La planificación de ACNUR se realiza para poder dar respuesta al desplazamiento de hasta 300.000 personas en el interior de Mali y 400.000 en los países vecinos.

Hasta el jueves pasado, el desplazamiento entre fronteras había experimentado un incremento  con 2.744 refugiados malienses llegados a los países vecinos desde que el 10 de enero comenzaran los combates y la ofensiva aérea. De estos nuevos refugiados, 1.411 se encuentran en Mauritania, mientras Burkina Faso ha recibido a 848 y Níger 485. Sumando estas cifras y las de los malienses desplazados desde que comenzó la crisis en Malí hace un año, en estos momentos hay 147.000 refugiados malienses en los países vecinos (55.221 en Mauritania, 52.875 en Níger, 38.776 en Burkina Faso, unos 1.500 en Argelia, 26 en Guinea y 20 en Togo). Al mismo tiempo, cerca de 229.000 personas están ahora desplazadas dentro de Malí, según datos de la Comisión sobre Movimientos de Población, incluyendo a unos 8.700 que han huido del norte hacia áreas más seguras, principalmente a la capital, Bamako.

En Burkina Faso, un equipo de ACNUR visitó el miércoles el punto de entrada de Inabao, en la región del Sahel y a pocos kilómetros de la frontera con Malí, pudo comprobar que unos 265 refugiados malienses habían cruzado la frontera en los últimos días desde las ciudades de Intahaka, N’Tillit y Dorage, y también de los alrededores de Gao, al norte de Malí. Los refugiados contaban que habían huido a causa de la reciente intervención militar, el miedo de la estricta aplicación de la sharia y la falta de medios de subsistencia. Explicaban también que habían sido testigos de ejecuciones y amputaciones, y mencionaron que se ofrecen grandes cantidades de dinero a los civiles para que se unan a la lucha contra el ejército de Malí y sus aliados. Según los testimonios de los refugiados, hay niños entre los combatientes rebeldes. Asimismo han contando que algunos miembros de sus familias han desaparecido.

Los refugiados están llegando a Burkina Faso en transporte público, pagando el equivalente a 50 dólares por el viaje, lo que para muchos supone meses de ahorro. Los recién llegados son en su mayoría mujeres y niños de etnia tuareg. Explican que hay más gente, incluidos sus esposos y padres, que se encuentran de camino a Burkina Faso, mediante burros o  transporte local, y que muchos traen consigo su ganado. A pesar de la continua inseguridad en el norte de Malí durante los últimos meses, comentan que la gente ha retrasado su huida del país para que los hombres pudieran hacerse cargo de sus negocios y animales.

Los refugiados recién llegados a Burkina Faso están sido trasladados hacia el interior del país, al campo de Goudebou, para garantizar su seguridad evitando la proximidad a la frontera. Por la misma razón, ACNUR prosigue el traslado de refugiados desde los campamentos y asentamientos de Ferrerio y Gandafabou. Estas personas están siendo transferidas a campamentos situados cerca de las ciudades de Dori y Djibo y al día de hoy ACNUR ha reubicado ya a 4.169 malienses en 14. Todavía falta por trasladar a unos 6.000 refugiados.

En Níger, los refugiados que huyeron de sus hogares el año pasado y que han encontrado cobijo en campamentos gestionados por ACNUR, que trabaja codo a codo con sus socios operativos, cuentan que están preocupados por los miembros de su familia que se han quedado en el norte de Malí, en zonas como Menaka, Anderamboukane y Ansongo. La mayoría de las nuevas llegadas han tenido lugar en los campos de Mangaize y Tabareybarey, así como en las áreas de Banibangou y Tillia. Los refugiados comentan que la gente en zonas de conflicto está teniendo dificultades para escapar por la falta de transporte. Los camioneros tienen miedo de ser confundidos por los aviones militares como grupos rebeldes desplazándose desde Malí a Níger. Los refugiados dicen que, como muchos confían en que la nueva intervención militar sea breve, algunos deciden quedarse en lugar de huir. Mientras tanto, ACNUR continua proporcionando ayuda a los 52.875 refugiados en campamentos y asentamientos en las áreas de Mangaize, Banibangou, Ayoroy, Abala y Tillia.

 

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