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07 Febrero 2014

Alma ya puede estudiar gracias a una lámpara solar

"En mi ciudad natal yo asistía a la escuela, pero dejé la Región de la Bahía porque en el momento en el que Al Shabaab controla una zona, ya nada vuelve a ser igual", dice Alma. "Era inseguro y peligroso y mi formación tuvo que ser interrumpida y tuvimos que marcharnos”.

La historia de Alma, de 16 años, no es inusual. Al igual que muchos de los refugiados que viven en Etiopía, ella habla de la incertidumbre, la inseguridad y el miedo que reinó en su país con la llegada de la guerra civil.

Su pueblo natal, situado en la región de la Bahía de Somalia, cayó bajo el control del grupo islamista Al Shabaab y la vida de Alma y su familia cambió para siempre. Junto con sus padres y ocho hermanos, Alma huyó de Somalia y ha vivido los últimos dos años en el campo de refugiados Buramino , Dollo Ado, en Etiopía.

La vida en el campo no es fácil y la familia subsiste con ayuda, principalmente de ACNUR, para sobrevivir. En los asentamientos sin electricidad, la iluminación es también un lujo. La familia de Alma a menudo tiene dificultades para pagar las pilas de las linternas, su única fuente de luz en el refugio de la familia durante la noche y, cuando hay poca o ninguna luz, actividades sencillas como cocinar o estudiar se convierten en una tarea casi imposible.

La campaña de la Fundación IKEA “El poder de la luz” permite cambiar esta situación, facilitando luz en las tiendas y en las calles de los campos de refugiados, con farolas de energía renovable, lo que ha supuesto una mejora de la vida de los refugiados como Alma.

"No podíamos hacer nada por la noche, no teníamos luz ni siquiera para las tareas del hogar", dice Alma. "Antes de tener electricidad solar, solíamos usar una linterna de mano, pero tenía que sujetarla y leer y escribir al mismo tiempo y eso dificultaba todo. Además, cualquier otra persona de mi familia podía necesitar la linterna y entonces tenía que dejar de estudiar”.

"Esta nueva lámpara es mía y la utilizo sólo yo, aunque también puedo compartirla con otros miembros de mi familia si no estoy estudiando. Por ejemplo, se la dejo cuando yo me voy a la cama”.

La madre de Alma, Kinsi, confirma lo que su hija señala: "Hay una diferencia muy visible con esta lámpara. Podemos tener nuestra casa llena de luz. Es útil para Alma, pero también ilumina el resto de la casa y podemos usarla varias personas al mismo tiempo. Las linternas no son asequibles”.

Alma, quien actualmente estudia en la escuela del campo de refugiados, dice que el idioma amárico es su asignatura favorita: “Espero completar mi formación e ir a la universidad. Quiero ser maestra y ayudar a mi familia y a mi país", dice. "Espero poder regresar a casa, a Somalia, cuando sea seguro y la paz se restablezca”.

Gracias al proyecto “El poder de la luz” de la Fundación IKEA,  se instalarán farolas solares, iluminación en el interior de las tiendas y otras tecnologías de energía renovable para que familias como la de Alma mejoren su calidad de vida en los campamentos de refugiados de ACNUR en Etiopía, Chad, Jordania y Bangladesh.

Por cada bombilla LED vendida en las tiendas IKEA de todo el mundo, la Fundación IKEA donará un euro que se destinará a este proyecto, dotando de una mejor iluminación, seguridad, posibilidades de formación y energías renovables los campamentos de refugiados de ACNUR en Bangladesh, Etiopía, Chad y Jordania.

* Los nombres propios que aparecen en esta historia han sido cambiados para proteger la identidad de las personas

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