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10 Enero 2013

El 2013 trae un nuevo comienzo para una familia de refugiados ruandeses en Pakistán

Muhammad Saeed y su familia volaron desde Pakistán justo a tiempo para ver el amanecer del nuevo año en su país natal, en Ruanda, por primera vez en más de veinte años.

Saeed, de 44 años, vino a Pakistán en 1991 para estudiar pero no pudo volver a Ruanda por el genocidio que comenzó en 1994 en su país, así que se registró como refugiado con ACNUR. Regresó a su país la víspera de Año Nuevo, a la provincia de Gitarama, en la Ruanda central, junto a su esposa Benimana Alice Aliya, de 34 años, y sus cuatro hijos. Eran los primeros ruandeses repatriados bajo el programa de repatriación voluntaria facilitado por el ACNUR en Pakistán.

Dos de los hermanos de Saeed y muchos primos estaban entre los miles que fueron asesinados durante la guerra en Ruanda. "Perdí el contacto con mi familia. No supe si estaban vivos o muertos hasta comienzos de 2011, cuando contacté con mi familia con la ayuda de un oficial de extranjería de Ruanda que estaba de visita oficial en Pakistán", dijo Saeed.

La familia llamó hogar durante años a una oscura y maloliente habitación de un vecindario pobre en Islamabad, la capital de Pakistán.

"No ha habido ni una sola noche en la que no soñase con volver a casa", dijo Aliya con la voz suave. Rodeada de las posesiones de la familia, la mujer empaquetó con cuidado en una bolsa pequeña lo que se iban a llevar con ellos.

Aliya, también ruandesa, estaba estudiando en la misma universidad que Saeed. Se casaron en 2003 y formaron una familia. "Me sentí completo cuando conocí a Aliya, era como una brisa de aire fresco tras todos los años que pasé solo en Pakistán", recuerda Saeed.

La felicidad por volver después de 21 duros años en el exilio era incontenible y se mostraba en sus ojos y sonrisas. Saeed ha vivido una vida precaria todos estos años. Su único ingreso, aparte de la Prestación de Subsistencia de ACNUR, era lo que ganaba como profesor de árabe y del Corán. Con su familia ampliándose, Saeed dijo que para él “se estaba convirtiendo en una dificultad cada vez mayor el poder llegar a fin de mes. El alquiler, la escuela y los gastos diarios se hicieron difíciles de manejar".

Poco después de que Saeed estableciera contacto con su familia y supiera que sus padres estaban vivos y ansiosos por verle, decidió volver a casa. Pero procesar la solicitud de repatriación voluntaria se prolongó ya que no había una embajada ruandesa en Pakistán.

ACNUR facilitó su regreso en coordinación con el Comité Internacional de Cruz Roja (CICR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) a través de la embajada ruandesa en China. El sueño de Saeed y Aliya se hizo realidad cuando el CICR emitió un visado especial y la OIM ayudó a obtener el permiso del Ministerio de Extranjería paquistaní para su viaje.

Nacidos y criados en Pakistán, para las dos hijas y los dos hijos de la pareja Ruanda es una tierra extraña. "Han visto África en el National Geographic y hacen todo tipo de preguntas graciosas sobre África", dijo Saeed. "Bilquees (la hija de nueve años) me pregunta, ¿tienen Roti (pan paquistaní) y Biryani en Ruanda? ¿Tendremos que comer arañas?" dice Aliya, riéndose.

"No miraré atrás y no hablaré o pensaré sobre los años difíciles que hemos vivido aquí cuando lleguemos a Ruanda" afirmó Aliya. Saeed además añadió: "Quiero que mis hijos crezcan en su país; Quiero un futuro mejor para ellos".

"La repatriación voluntaria es nuestra solución preferible para acabar con una situación de refugiados. Siempre es una gran placer facilitar la vuelta de familias y gente", dijo la Asistente del Representante de ACNUR para la Protección, Monique Ekoko, en Islamabad. "La vuelta de Saeed marca el principio del fin de su vida como refugiado y les deseo mucha suerte en su nuevo comienzo".

Además del 1,65 millón de refugiados afganos, Pakistán acoge a unos 750 refugiados no afganos registrados por ACNUR, principalmente procedentes de Somalia, Irán e Irak. En 2012 ACNUR facilitó la vuelta de 13 refugiados no afganos desde Pakistán: la familia de Saeed y siete argelinos.

Los planes de Saeed para el futuro próximo incluyen la escritura de unas memorias sobre su vida como refugiado en Pakistán, "quiero que la gente de todo el mundo sepa cómo de hospitalaria y generosa ha sido la gente de Pakistán. Les rendiré homenaje a través de mis memorias, que pretendo escribir pronto InshaAllah (si Dios quiere)” dijo Saeed.

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