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29 Mayo 2015

El cólera golpea a los refugiados burundeses que buscan seguridad en Tanzania

Después de huir de la violencia en su país, miles de refugiados se han puesto enfermos y muchos corren el riesgo de contraer alguna enfermedad. ACNUR y sus socios trabajan para proteger a la población más vulnerable.

Son casi las 10 de la noche mientras el MV Liemba se aleja de la península de Kagunga, en Tanzania, en la orilla del lago Tanganica. El pasado 18 de mayo, este viejo ferry transportó a 600 refugiados burundeses hacia un lugar seguro, sin embargo, ahora se teme que muchos no sobrevivan.

En una enfermería improvisada los trabajadores sanitarios de ACNUR y sus socios atienden a más de 100 pasajeros enfermos que acaban de llegar desde Burundi a Tanzania, muchos de ellos niños. Numerosos vomitan y la mayoría padecen una grave diarrea y necesitan rehidratación urgente. A los que no pueden beber o comer se les suministran los fluidos por vía intravenosa.

Al doctor Kahindo Maina, oficial de salud de ACNUR, le preocupa que los pasajeros enfermos hayan contraído el cólera, una infección mortal que se ha cobrado la vida de 29 refugiados y dos personas locales, durante el flujo de personas producido en el mes de mayo desde Burundi: “nuestra prioridad es sacar a todos de Kagunga porque la situación es urgente” explica Maina. “Hemos construido letrinas y facilitado el acceso al agua potable, pero el terreno y la situación de hacinamiento no permite que haya buenas condiciones sanitarias”, concluye.

Kahindo Maina, médico de ACNUR, atiende a enfermos de cólera

Foto: ACNUR / B. Loysseau. El doctor Kahindo Maina atiende a un niño enfermo de cólera dentro del barco MV Liemba que les traslada a Kigoma, en Tanzania.

El 19 de mayo, el gobierno de Tanzania declaró la epidemia de cólera, señalando la necesidad de tomar medidas de emergencia para mejorar la salud y el saneamiento. ACNUR está trabajando conjuntamente con el Ministerio de Salud y otros socios para revertir este brote mediante la implementación de medidas urgentes, entre ellas el incremento del suministro de agua potable, la mejora del saneamiento y la promoción de medidas de higiene en Kagunga y en otros dos asentamientos que están acogiendo a refugiados.


Los burundeses huyen a Tanzania

Más de 64.000 burundeses han huido a Tanzania durante el mes de mayo, escapando de la violencia política y de las intimidaciones en el marco de las próximas elecciones. Muchos han llegado a la península de Kagunga, que está separada del resto de Tanzania por una elevada cadena montañosa. El terreno accidentado dificulta el acceso de los trabajadores sanitarios  y otros actores humanitarios, y la península, donde las infraestructuras son limitadas, está sobresaturada.

Los médicos sospecharon inicialmente que se trataba del cólera cuando se informó de muchos casos de diarrea acuosa severa en Kagunga. Se enviaron muestras al laboratorio y 17 de los 22 test dieron positivo. Ahora se han registrado cerca de 3.000 casos, muchos en Kagunga, pero otros también en el estadio y en el hospital regional de Kigoma, así como en el campo de refugiados de Nyarugusu. Actualmente se están dando entre 300 y 400 nuevos casos diarios. Por ahora parece que el mayor peligro está en Kagunga.

“Debido a la falta de instalaciones adecuadas, la situación en Kagunga es realmente desesperada” dice Maina. ACNUR está dando prioridad al traslado de refugiados enfermos a Kigoma y después al campo de Nyarugusu, donde hay un mejor acceso a la atención sanitaria, al agua, al saneamiento y al refugio. “Una vez en Kigoma y Nyarugusu podemos tratarles” explica.

Aún así, las únicas opciones para trasladar a los refugiados desde Kagunga a Kigoma son por barco en el lago Tanganica o caminando cuatro horas a pie. Hasta ahora unos 15.000 refugiados han sido trasladados a Kigoma, la mayoría a bordo del MV Liemba.

Un trabajador de ACNUR en el barco que traslada a los refugiados burundeses a Kigoma, en Tanzania.

 

Cuando el barco atracó en Kigoma a primera hora del 19 de mayo, los pasajeros fueron trasladados al estadio local, que sirve de centro de recepción para los refugiados que están llegando desde Kagunga. Los 600 refugiados llegaron allí a salvo.

ACNUR, que está liderando la respuesta humanitaria de este flujo de refugiados a Tanzania, ha establecido tres espacios para el tratamiento del cólera: uno en Kagunga, uno en el estadio de Kigoma y otro en el campo de refugiados de Nyarugusu.

Como socios ejecutores de ACNUR, tanto el Comité Internacional de Rescate como la Sociedad de la Cruz Roja de Tanzania juegan un papel importantes en estos centros de tratamiento. Además, ACNUR está llevando por avión medicinas y suministros que se necesitan urgentemente, además de lograr el apoyo del gobierno de Tanzania. La llegada de especialistas médicos está posibilitando el refuerzo de las operaciones. 

 “Necesitamos aislar a los pacientes porque la enfermedad se expande rápidamente. Los hidratamos. La primera dosis es un fluido de rehidratación de seis horas. Si el paciente sigue débil continuamos. Si mejora, cambiamos a la hidratación oral”, explica el doctor Godfrey Kahabi, que coordina la respuesta médica en el estadio de Kigoma.

Enfermos de cólera en Kigoma, en Tanzania

Foto: ACNUR / B. Loysseau. Un padre vigila a sus dos hijos pequeños enfermos de cólera en el centro de tratamiento que han puesto en marcha ACNUR y sus socios en Kigoma, Tanzania.


Oldasi caminó 5 horas para cruzar la frontera y llegar a Kagunga 

Oldasi Ndiyokilu, de 30 años, está en este centro con su hijo de tres años, Claude, que se está recuperando de una diarrea aguda. Él proviene de Nyanza Lac, en Burundi, y dice que caminó cinco horas para cruzar la frontera y llegar a Kagunga. “Estaba vomitando y tenía diarrea” dice Ndiyokilu sobre su hijo pequeño. “El médico dijo que tenía un problema grave de diarrea y que necesitaba líquidos que le hidrataran. La situación del niño ahora ha mejorado. Cuando fue ingresado en el hospital no podía ver. Ahora puede expresar con el lenguaje corporal lo que necesita”.

Jackline Ndiarana, de 26 años, está en el centro con su hija de tres años y medio, Joseline, que también está siendo tratada de diarrea aguda. La niña también está mostrando signos de recuperación. “Viajé con tres niños y con mi marido y durante el viaje uno de los niños se puso enfermo” explica Ndiarana. “Joseline tenía diarrea aguda y también estaba vomitando. Ahora, la niña está mucho mejor, pero no tengo más ropa para cambiarla. Sólo tengo un par de vestidos y por la noche hace mucho frío”.

Los médicos dicen que el número de casos de cólera puede aumentar en las próximas semanas pero que deberían remitir a medida que el tratamiento haga efecto. “La prioridad ahora es salvar vidas” dice Maina. “Si seguimos a este ritmo, tengo la esperanza de que salvaremos muchas vidas, llevando a los enfermos al centro adecuado y tratándolos”.

Si tú también quieres ayudar a salvar vidas de refugiados burundeses en Tanzania puedes hacerlo colaborando con ACNUR a través de nuestro formulario seguro. ¡Muchas gracias!


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