Noticias y eventos

22 Abril 2016

Día de la Madre: Mujeres, madres, refugiadas

Cada día, cientos de mujeres se ven obligadas a huir de sus hogares por la violencia, la guerra, la persecución o las catástrofes naturales. Al drama de la huida, suman sobre sus hombros el peso de cuidar a sus hijos o parientes vulnerables, de los que suelen hacerse cargo en el exilio.

Ser madre y refugiada no es una tarea fácil. Aquí te presentamos algunas historias de mujeres de todo el mundo que, gracias a su resiliencia, están logrando sacar adelante a sus familias y construirse un futuro. 

 

República Democrática del Congo:

Yunes y su hija Chance, refugiadas sursudanesas. Foto: ACNUR/S. Rich

Eunice huyó de su aldea, Yambio, en Sudán del Sur, cuando vio los ataques y violaciones que se estaban produciendo en su barrio. A pesar de que acababa de dar a luz a su pequeña Chance, decidió escapar con su marido y sus seis hijos y emprender un duro viaje sin comida y enferma. Lograron llegar a la frontera de la República Democrática del Congo y hoy se gana la vida haciendo trenzas a mujeres congoleñas.

Nepal:

Pramila, superviviente del terremoto en Nepal. Foto: ACNUR/D. Ibarra

Pramila Gajurel (25 años) es una superviviente del terremoto que devastó Nepal en 2015. Dio a luz a su hija pequeña ocho días después del seísmo y pudo salvar a sus otras dos hijas en el momento en que la tierra comenzó a temblar y derrumbó su casa. Tardó meses en reconstruir la, pero finalmente ha podido volver a su aldea y retomar su vida.

Grecia:

Nisrine en Idomeni con dos de sus hijas. Foto: ACNUR/A. Zavallis

Nisrine (34 años). Esta mujer siria, viuda y madre de cinco hijos, es una de las miles de personas que han pasado semanas atrapadas en Idomeni (Grecia). Las condiciones de vida en este asentamiento son muy duras y lo que más le preocupaba era la salud de sus hijos y poder llegar a un lugar donde rehacer su vida con ellos. “Soy a la vez madre y padre”, dice Nisrine. “Dios me da fuerzas para cuidar a mis hijos”, asegura.

Sudán del Sur:

Nyuot, desplazada sursudanesa. Foto: ACNUR/A. McConnell

Nyuot Duop (24 años) caminó durante 12 días con sus hijos para buscar seguridad cuando los combates llegaron a su aldea. Huyó a la ciudad de Leer y allí se reencontró con familiares que también habían huido de la violencia en Sudán del Sur y a los que no había visto desde hacía tiempo, como su sobrina. Este reencuentro significó para ella algo parecido a estar en casa, aunque lejos de su aldea natal.

Líbano:

Maryam, refugiada siria, peinando a su hija. Foto: ACNUR/E. Dorfmann

Maryam (30 años) cuida ella sola a sus cuatro hijos en Líbano. Huyeron de Siria a causa del hambre. “Literalmente nos estábamos muriendo de hambre”. En Líbano, esta refugiada siria trabaja recolectando verdura y gana unos 6 dólares al día. Con eso y las ayudas que le da ACNUR logra mantener a su familia.

Paquistán:

Aqeela Asifi  y su hija. Foto: ACNUR/S. Rich

Para Aqeela Asifi la educación de las niñas refugiadas es fundamental para garantizarles un futuro digno. Esta profesora de origen afgano ganó en 2015 el Premio Nansen de ACNUR por su labor a favor de la educación de las niñas. Aqeela es una luchadora que apuesta por un futuro donde las mujeres tengan más peso en la sociedad.

Colombia:

Kelly, desplazada colombiana. Foto: ACNUR/S. Rich

Kelly (24 años) tuvo que huir de niña y lleva desde entonces viviendo en un asentamiento para desplazados internos en Soacha, donde ahora también ha nacido su hija Jireth. Aquí, los programas de formación de ACNUR hacen posible que muchas mujeres como Kelly adquieran habilidades que les permitan ganarse la vida y sacar adelante a sus familias, así como luchar contra la pobreza.

Uganda:

Nbela con sus hijos en el campo de Nakivale, en Uganda. Foto: ACNUR/F. Noy

Nbela (30 años) ha montado un restaurante con su hermana  en la aldea ugandesa a la que llegó con sus tres hijos y otros familiares huyendo de la violencia en Burundi. “El negocio no es fácil porque aquí la gente no tiene mucho dinero. Nuestra vida ha cambiado mucho desde que nos fuimos. Espero conseguir un trabajo que nos de dinero suficiente para que las cosas vuelvan a ser como antes”, cuenta Nbela.

Etiopía:

Nemah con sus hijas en el apartamento donde viven en Adis Abeba. Foto: ACNUR/P. Wiggers

Nemah (49 años) escapó de la guerra en Yemen con sus tres hijas y su marido. “Vivíamos con miedo cada minuto y no podíamos dormir”, recuerda. Echa de menos su tienda de ropa, su casa y a su familia, pero en Adis Abeba, aunque pasan dificultades económicas, al menos sus hijas están a salvo de la violencia y ese es su mayor consuelo hoy en día. 

 

 

Si quieres colaborar y enviar ayuda a las mujeres refugiadas, hazte socio de ACNUR hoy.

 

Hazte socio

Emergencia Siria, 4 millones de refugiados

          AYUDA A SIRIA


    4 Millones de refugiados

Suscríbete a nuestro newsletter

Todos los campos son obligatorios.