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03 Enero 2014

La inseguridad obstaculiza los esfuerzos humanitarios para asistir a 935.000 desplazados en RCA

La situación humanitaria en la República Centroafricana (RCA) sigue siendo precaria y la inseguridad está dificultando aún más el envío de ayuda humanitaria en un momento en el que el número de desplazados internos dentro del país ha sobrepasado las 935.000 personas.

Los ataques dirigidos contra civiles, los saqueos y la presencia de grupos armados en algunos asentamientos de desplazados han limitado gravemente el acceso de las agencias humanitarias a las personas que necesitan ayuda urgente.

El personal de ACNUR ha informado de que la gente se está ocultando en los bosques por temor a nuevos ataques. La deteriorada situación, unida a las largas distancias entre los asentamientos de desplazados internos a las afueras de Bangui y a las pobres infraestructuras, está dificultando que ACNUR tenga acceso a las personas desplazadas por el conflicto.

Unas 512.672 personas están refugiadas actualmente en 67 asentamientos en Bangui, la capital, o están viviendo con familias de acogida. Esto representa más de la mitad de la población total de la capital centroafricana. Alrededor del 60% de estos desplazados son niños.

El acceso a las 45.367 personas desplazadas internas que están viviendo con familias de acogida en Bangui es muy complicado dadas las circunstancias actuales, lo cual dificulta que ACNUR pueda evaluar sus necesidades y ofrecerles asistencia. La semana pasada prácticamente se duplicó el número de desplazados que llegó al aeropuerto, donde ya hay unas 100.000 personas. La distribución de material de refugio y otro tipo de ayuda humanitaria se está volviendo más compleja y es difícil poner en marcha un sistema de distribución. Las agencias humanitarias están trabajando en una respuesta interagencial rápida, de 30 días, para las personas desplazadas en este lugar.

Por otra parte, los continuos enfrentamientos en Bossangoa, a 300 kilómetros de Bangui, también han hecho que aumente la población desplazada en dos asentamientos cercanos llamados Arzobispado y Escuela Libertad.

Es indispensable una mejora en la seguridad para que los trabajadores humanitarios puedan tener acceso a los desplazados y ofrecer ayuda humanitaria vital a cientos de miles de personas que la necesitan desesperadamente. Se requieren más tropas y una coordinación operacional más efectiva en las fuerzas de paz de la Unión Africana (MISCA), que podrían alcanzar los 6.000 efectivos con la llegada de tropas congoleñas y ruandesas.

A pesar de estos retos, ACNUR y sus socios siguen distribuyendo material de ayuda humanitaria en los asentamientos donde es posible el acceso. Desde el 5 de diciembre los materiales de la Agencia han llegado a unas 23.000 personas (4.600 familias). En la República Centroafricana, ACNUR lidera los grupos interagenciales de trabajo especializados en protección, cobijo y material de ayuda humanitaria no alimentaria, y la coordinación y gestión de campamentos.

La Agencia de la ONU para los Refugiados está aumentando su presencia en el país con la llegada de equipos de emergencia. 15 trabajadores adicionales han llegado desde el 14 de diciembre y también está previsto ampliar la presencia en terreno en las próximas semanas con el establecimiento de una suboficina en Bossangoa y dos unidades de campo. Estas se sumarán a las que ya se encuentran operativas en Kaga-Bandoro, Paoua, Bambari y Zemio.

Desde el pasado domingo, ACNUR ha estado organizando puentes aéreos con ayuda humanitaria, vehículos y equipamiento de oficina desde los almacenes regionales de Nairobi, Accra, Dubai y Douala. Tres aviones han llegado en lo que llevamos de semana y está previsto que otros tres aterricen este fin de semana. En total se trasladarán 205.871 toneladas de ayuda humanitaria para 75.000 personas (15.000 familias). Entre los materiales enviados se incluyen tiendas de campaña, mantas, lonas de plástico y otros artículos de primera necesidad.

Desde el pasado mes de marzo unos 75.000 refugiados han huido de la RCA hacia la República Democrática del Congo (RDC), la República del Congo, Chad y Camerún, elevando el número total de refugiados centroafricanos a unas 240.000 personas a finales de diciembre.

La nueva oleada de violencia también ha obligado a varios países a repatriar a sus ciudadanos. Miles de chadianos ya han sido evacuados y Camerún también ha sacado por avión a varios cientos de personas del país la semana pasada. Senegal y Níger, por su parte, han pedido ayuda a la OIM (Organización Internacional para las Migraciones) para repatriar a sus nacionales. Además, varios cientos de ciudadanos de la República Democrática del Congo también han expresado su deseo de regresar. ACNUR está trabajando con la OIM para identificar a refugiados y solicitantes de asilo que deseen regresar a sus países.

El 24 de diciembre se anunció un plan humanitario interagencial de 100 días de duración para la República Centroafricana que permitirá ofrecer de forma rápida e inmediata protección y asistencia vital a las personas que requieren ayuda urgente. Se han solicitado 152,2 millones de dólares para llevar a cabo este plan en los próximos 100 días.

ACNUR está actualmente protegiendo y asistiendo a 20.336 refugiados en la República Centroafricana. Los refugiados que viven en los campos de Bambari, Zémio y Batalimo (principalmente congoleños, sudaneses y chadianos) están recibiendo tiendas de campaña, mantas y otros materiales y servicios básicos. Aunque la situación en el país permanece tensa, todavía no se han registrado incidentes que impliquen directamente a refugiados. Sin embargo, muchos de ellos viven con miedo a ser atacados.

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