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29 Abril 2013

Los servicios sanitarios para los refugiados sirios están al límite

Un informe de ACNUR ha revelado que la crisis de refugiados sirios está poniendo al límite los servicios sanitarios en los países vecinos, al tiempo que los propios refugiados están encontrando problemas para recibir el tratamiento que necesitan, sobre todo aquellas personas con enfermedades crónicas o que necesitan tratamientos caros.

El informe, que abarca el primer trimestre del año en Irak, Jordania y el Líbano, indica que los refugiados necesitan atención médica tanto para problemas comunes como para los relacionados con el conflicto. Éstos incluyen heridas, trastornos psicológicos y enfermedades contagiosas (problemas respiratorios, diarreas, infecciones oculares y dermatológicas), que son habituales en otros asentamientos de refugiados en todo el mundo. Además, se han detectado necesidades en relación a otras enfermedades que implican un mayor coste y tratamiento a largo plazo, como es el caso de enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión o los problemas cardiovasculares, así como cuidados médicos que requieren una derivación para diagnóstico y tratamiento en países con más capacidad económica.

Con más de un millón de refugiados sirios en estos tres países, y más de 1,4 millones en toda la región hasta ahora, los problemas del sistema sanitario son dos principalmente: el creciente reto de ofrecer, dada la escasa financiación de la operación, acceso a un sistema sanitario de calidad para los refugiados sirios, especialmente para las personas que viven fuera de los campos. Y en segundo lugar, el creciente número de personas que necesitan atención médica que está poniendo al límite los servicios de salud existentes en los países afectados.

Ambos asuntos preocupan mucho al ACNUR. Junto con nuestros socios seguimos ofreciendo atención médica a los refugiados en los campos de Jordania e Irak. Pero para los refugiados que viven fuera de los campos, a menudo en asentamientos urbanos, la situación es más difícil. En Jordania e Irak, los costes de la atención sanitaria para los refugiados sirios fuera de los campos los están cubriendo entre el gobierno, ACNUR y otras organizaciones. Pero ofrecer tratamientos caros como diálisis, cirugía ortopédica o tratamiento para el cáncer se está haciendo cada vez más difícil. En el Líbano, donde hay un sistema sanitario privatizado y la norma es repartir los costes, la escasez de fondos implica que tanto ACNUR como sus socios de otras agencias se ven obligados a reducir su apoyo en atención primaria y en otros servicios sanitarios más caros.

En términos de la situación sanitaria general de los refugiados sirios, el informe de ACNUR muestra un panorama mixto. No se han detectado altas tasas de mortalidad o malnutrición aguda entre los refugiados sirios. Por ejemplo la mortalidad en el campo de Za’atri, en Jordania, es del 0,1% por 1.000 personas al mes, mientras que la tasa global de malnutrición entre niños menores de 5 años es de menos del 5,8%.

Ninguna de estas dos tasas se sale de lo habitual en la región, al contrario que en otras emergencias humanitarias en otras zonas del mundo. Sin embargo, los servicios preventivos, el tratamiento de enfermedades crónicas y los cuidados médicos más caros no se ofrecen a un precio que pueda ser asumible por los refugiados, a pesar del apoyo con el que cuentan por parte del gobierno y las agencias humanitarias.

Entre las personas que se someten a consulta por problemas psicológicos, habitualmente trastornos de ansiedad y estrés postraumático, se detectó en el campo de Za’atri una tasa del 21,6% y del 8,5% respectivamente. En el Líbano se producen cada semana unas 400 consultas por problemas psicológicos. Los brotes de enfermedades como el sarampión, la hepatitis A y la leishmaniasis han sido pocos hasta ahora y los sistemas de control sanitario los han podido detectar.

El informe, ya disponible en inglés en la página internacional de ACNUR, se basa principalmente en la información de los campos ya establecidos, y en los datos de Líbano, y revela, entre otras cosas, que se necesita trabajar más para mejorar la recopilación de datos, especialmente sobre la situación fuera de los campos. ACNUR y sus socios ya han comenzado a trabajar en ello.

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