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11 Febrero 2014

Naciones Unidas y sus socios envían ayuda a la sitiada ciudad siria de Homs

Más de 1.100 civiles han podido aprovechar la “pausa humanitaria” de tres días durante el fin de semana para huir de la sitiada Ciudad Vieja de Homs, en el oeste de Siria.

Trabajadores de Naciones Unidas informaron de que el número de evacuados (1.151 según el último recuento), era mayor de lo esperado y añadieron que este era el primer resultado tangible tras las conversaciones de paz que se llevaron a cabo la semana pasada en Ginebra por parte de los bandos enfrentados en el conflicto sirio. La evacuación continuaba hoy martes.

Entre las personas evacuadas hay 336 hombres, de entre 15 y 55 años, que están siendo interrogados por las autoridades en el centro colectivo de Andalus, una escuela abandonada en Homs. Algunos han llegado con sus mujeres e hijos y más de 40 han sido puestos en libertad y han ido a Al Waer, un suburbio a las afueras de Homs. ACNUR y sus socios están dando seguimiento a esta situación.

Mientras tanto, trabajadores de Naciones Unidas y sus socios, junto con la Media Luna Roja Árabe Siria (SARC), han enviado los alimentos y medicinas que los civiles atrapados en la Ciudad Vieja necesitaban con urgencia. Al mismo tiempo, tanto los civiles como los trabajadores humanitarios se vieron inmersos en intensos tiroteos durante la operación, lo que subraya la frágil naturaleza de las conversaciones. Decenas de personas resultaron heridas.

Las conversaciones siguen en marcha para ampliar el alto el fuego durante tres días más con el fin de permitir que los trabajadores de Naciones Unidas y la Media Luna Roja puedan llevar asistencia a las personas que se han quedado atrás. Este esfuerzo se ha producido cuando se llevaban a cabo una nueva ronda de negociaciones este lunes en Ginebra.

“Estamos muy preocupados por la situación humanitaria”, dijo el Representante de ACNUR en Siria, Tarik Kurdi. “Nos gustaría que todos los civiles tuvieran la oportunidad de salir. Queremos salvar tantas vidas como sea posible”, añadió elogiando a quienes habían entrado en la Ciudad Vieja para llevar a cabo la evacuación humanitaria.

“Me gustaría alabar el gran valor de los voluntarios de la Media Luna Roja Árabe Siria y del personal de Naciones Unidas que ha llevado a cabo este esfuerzo”, dijo en un comunicado el Alto Comisionado de ACNUR, António Guterres. “Estoy especialmente impresionado por la determinación de nuestros trabajadores a la hora de intentar ayudar a aquellos a los que todavía no se ha tenido acceso”, dijo. “Esto demuestra que incluso en las noches más oscuras es posible ofrecer un rayo de esperanza”.

El sábado los trabajadores humanitarios fueron atacados con rifles y fuego de mortero. Unos 38 civiles pudieron escapar de la Ciudad Vieja. El domingo, otras 592 personas lograron huir. Algunos corrieron hacia los coches de Naciones Unidas que estaban esperándoles para ponerse a salvo de los francotiradores.

Representantes de varias agencias de Naciones Unidas, entre ellas ACNUR, la OCHA, el PMA y la OIM, junto con la Media Luna Roja Árabe Siria se reunieron con los desplazados después de que huyeran de la ciudad y les llevaron a un centro de recepción donde les proporcionaron alimentos, medicinas y una pequeña cantidad de dinero en efectivo (135 dólares por persona).

Los trabajadores de Naciones Unidas preguntaron a los que habían escapado por las condiciones de vida en la Ciudad Vieja de Homs con el objetivo de mejorar la asistencia para aquellos que se han quedado. Según los términos del acuerdo marco en el que se basa esta tregua, los civiles a los que se permitió salir eran personas mayores de 55 años, mujeres y niños. El personal de ONU informó de que muchos se encontraban en malas condiciones de salud y presentaban traumas graves por el sufrimiento vivido.

La Ciudad Viaja de Homs ha estado sitiada durante más de 18 meses. Las personas que lograron huir han contado que hay escasez de suministros y condiciones casi de hambruna. “Empezamos comiendo hojas y después ¿qué nos quedaba para comer?” decía un anciano a su entrevistador. “Molíamos trigo, cilantro y canela. Eso era lo que comíamos, gracias a Dios. No teníamos nada más. ¿Qué nos íbamos a comer, gatos o animales?”.

El segundo día de la operación de este fin de semana, cuando el personal de la ONU y de SARC intentó entrar en la Ciudad Vieja por una ruta previamente acordada y transportando paquetes con material higiénico, raciones de alimentos, vacunas y medicinas, los convoyes fueron atacados en dos ocasiones por fuego de mortero y armas de similar calibre. Durante seis horas, los equipos humanitarios y los beneficiarios se convirtieron en objetivo según oficiales de Naciones Unidas.
Decenas de personas resultaron heridas, entre ellas el conductor de uno de los camiones de SARC.

Más de 10 personas murieron y cientos de civiles que querían huir finalmente no lo hicieron por la violencia. Dos camiones resultaron tan dañados que hubo que dejarlos allí en la Ciudad Vieja, un segundo convoy fue tiroteado y dos camiones quedaron inservibles.

Como consecuencia, menos de la mitad de los materiales que se necesitaban llegaron finalmente a su destino. Un trabajador de Naciones Unidas calificó lo vivido el sábado como “un día infernal”. Aún así, los trabajadores humanitarios continuaron llevando suministros básicos al día siguiente.

Cientos de miles de sirios están sobreviviendo en ciudades sitiadas o de difícil acceso en el país. En otras zonas ACNUR comenzó la semana pasada a enviar puentes aéreos desde Damasco para llevar suministros imprescindibles para el invierno y medicinas a 50.000 civiles desplazados en el noreste del país. El primer vuelo llevaba cientos de paquetes con vacunas, jeringuillas, azúcar y solución salina. El frío y húmedo invierno ha hecho que aumenten las enfermedades respiratorias como el asma y la gripe entre la población desplazada.

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