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02 Diciembre 2013

Tifón Haiyan: ACNUR entrega ayuda de emergencia en Tacloban

Los artículos de ayuda todavía estaban húmedos cuando empezó la distribución desde los camiones. Las lonas de plástico y las mantas de ACNUR se descargaron bajo la lluvia desde un avión de carga en el aeropuerto de Tacloban y se llevaron inmediatamente a San José, un municipio cercano arrasado por el tifón Haiyan.

El centro de la tormenta del 8 de noviembre pasó casi directamente sobre Barangay 88, en San José, derribando árboles y reduciendo las casas a escombros en esta comunidad de 11.000 personas.
Emilita Montalban, representante electa de la comunidad, se apiñó junto a su familia en una habitación de hotel durante más de dos horas, moviéndose de habitación en habitación mientras las ventanas se hacían añicos y el agua entraba a borbotones. Cuando la tormenta pasó y pudo salir fuera, “Tacloban era como una ciudad fantasma”, dijo. Calcula que murieron 1.000 personas y 1.500 casas fueron destruidas en su zona.

En cuestión de días Emilita volvió al trabajo, organizando la distribución de ayuda en Barangay 88 con el apoyo de ACNUR y su socio implementador, la ONG Community and Family Services International (CFSI), a principios de esta semana.

Las personas con necesidades específicas, como las mujeres cabeza de familia, hicieron cola en una fila separada y tuvieron prioridad a la hora de recibir las lonas de plástico y las mantas. También se distribuyeron suministros a algunas familias que viven en centros de evacuación y cuyas casas habían sido completamente destruidas en el barangay (distrito).

Un total de 1.150 lonas de plástico y 120 mantas de lana fueron distribuidos entre las familias afectadas en el Barangay 88. Las personas beneficiadas dijeron que utilizarían las lonas para sustituir los tejados destrozados, mientras esperan que sean despejados los escombros y comience la reconstrucción de la ciudad.

El martes ACNUR distribuyó otras 815 lonas de plástico en el vecino Barangay 93. El almacén de la Agencia en Tacloban está actualmente vacío y espera el reabastecimiento por aire y mar.

“Cada día que las provisiones de auxilio se quedan en el almacén significa que mujeres, hombres y niños pasan otra noche sin los artículos esenciales que les pueden ayudar durante este difícil periodo y mantenerlos a salvo”, dijo Roberto Mignone, un funcionario de protección de ACNUR en Tacloban. “Es por esto que distribuimos los artículos directamente desde el aeropuerto hacia las comunidades más afectadas”.

En Barangay 88, Emilita dijo a sus concejales que ni ella misma ni ninguno de ellos recibiría esos artículos porque sus casas no estaban tan seriamente dañadas como las de otros. Según sus estimaciones, el 30 por ciento de su comunidad había huido hacia otras zonas de la provincia, a Samar, Cebu o incluso a Manila.
“Los que pueden permitirse partir lo están haciendo, pero los más pobres están obligados a quedarse”, explicó.

Muchos residentes del Barangay 88 dijeron que querían quedarse en Tacloban. Una mujer señaló que había estado en Bohol distribuyendo ayuda a las víctimas del terremoto cuando el tifón golpeó. Volvió inmediatamente a Tacloban, ansiosa por comprobar cómo estaba su familia y comenzar el proceso de reconstrucción. Cuando se le preguntó si se planteaba trasladarse a otro lugar, se mostró firme: “No, Tacloban es mi hogar. No lo dejaré otra vez”.

Mignone menciona, “En estos momentos ves realmente la resistencia y el sentimiento de comunidad que hay aquí en el Barangay 88. Todo el mundo está decidido a contribuir y apoyar a sus vecinos mientras el esfuerzo de reconstrucción avanza”.

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