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02 Julio 2013

Un nuevo campo en Sudán del Sur, nuevas esperanzas

Marioma Anur todavía no ha decidido un nombre para su hija de una semana, pero tiene una idea muy clara para la niña: que tenga una educación.

Marioma se convirtió en la primera refugiada del campo de Ajoun Thok, en Sudán del Sur, en dar a luz. El parto tuvo lugar el 19 de julio.

Marioma y su marido, Kambala, huyeron de su pueblo en el vecino Sudán en abril, para escapar de los enfrentamientos entre el gobierno y las fuerzas rebeldes. Meses de bombardeos y escasez de comida habían llevado a la pareja a temer por sus vidas y por las de sus tres hijos. Podían encontrar seguridad, según habían oído, al otro lado de la frontera.

Dejando a sus hijos al cuidado de su abuela, la pareja partió a pie hasta Sudán del Sur en un viaje que duró dos días. Cuando llegaron al asentamiento de refugiados de Yida, en el estado de Unity, el personal de ACNUR les habló de las raciones de comida y la asistencia disponible en el campo de Ajoung Thok.

El campo se abrió tres meses antes para aliviar la aglomeración del asentamiento de Yida, que fue levantado espontáneamente en 2011 por refugiados que escapaban de la violencia en Sudán. Hogar ya de más de 70.000 personas, Yida también está cerca por la disputada y militarizada frontera y tanto el gobierno de Sudán del Sur como ACNUR lo consideran inadecuado para ser un campo de refugiados.

Se ha animado a los refugiados que viven en Yida a trasladarse a Ajoung Thok, donde hay colegios, clínicas y suficiente terreno para que las familias cultiven sus propios productos. Los refugiados al principio fueron reacios a trasladarse, pero cuando se expandió la noticia de los servicios disponibles en el nuevo campo, un elevado número de personas fueron reubicadas. La población de Ajoung Thok asciende a más de 1.700 habitantes ahora.

“Estoy agradecida por el apoyo que he recibido en este campo. No pude traer nada de nuestro hogar, y todo lo que tenemos nos lo han dado las agencias humanitarias”, contó Marioma al personal de ACNUR.
Su marido piensa cultivar vegetales con semillas que recibió de otro socio de ACNUR y, con la familia ahora establecida y a salvo en Sudán del Sur, pronto volverán a su pueblo para recoger a sus otros hijos.

Como los más de 300 niños que asisten regularmente a la escuela primaria en Ajoung Thok, Marioma quiere que su hija reciba también educación.

La familia recibió recientemente la visita de Magdalia, la primera mujer refugiada que llegó a Ajoung Thok. Ella es ahora miembro del comité de refugiados y les anima activamente a establecer mecanismos de apoyo comunitario en este nuevo campo.

Inspirada por el papel de Magdalia, Marioma desea un futuro brillante para su hija. “Quizá, dentro de algunos años, ella será también una líder”.

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