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Los minisubmarinos son una versión pequeña de los submarinos diseñados desde el siglo XVII por el ingeniero holandés Cornelis Drebbel, quien en 1620 tuvo la idea de sumergir en el río Támesis un bote completamente sellado con cuero engrasado y en cuyo interior había 12 remeros que lo tripulaban.

El concepto de los denominados submarinos enanos cobró fuerza al finalizar la Primera Guerra Mundial, cuando los cuerpos de inteligencia de varias potencias mundiales como Japón, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos se dieron cuenta de la importancia que habían tenido los grandes submarinos en el terreno militar.

La idea no era otra que diseñar aparatos mucho más veloces, dinámicos y eficaces para el patrullaje y el control oceánico. Al tener un tamaño menor, los minisubmarinos tenían la facultad de ser más veloces y una mayor capacidad de sorpresa.

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Los minisubmarinos y su papel en la Segunda Guerra Mundial

Las técnicas se fueron depurando progresivamente hasta que, a finales de los años 30 y principios de los 40, surgieron los primeros modelos de minisubmarinos, una tecnología liderada sobre todo por Alemania, Italia y Japón.

La inteligencia militar de estos países pensó en una especie de vehículos que pudiesen actuar en tierra, principalmente en la vigilancia de puertos estratégicos, y que a la vez tuvieran la facultad de desplazarse en el agua.

En un primer momento, Italia estuvo a la vanguardia de la fabricación de aparatos con estas características, muchos de los cuales aún se pueden observar en museos militares.

El testigo pronto pasó a manos de los alemanes, que diseñaron toda una flota de minisubmarinos para enfrentarse a los barcos de los aliados. Los más reconocidos fueron el Neger, el Marden, el Molch, el Hecht y el Seehund.

Sin embargo, si hubo un escenario en el que verdaderamente se demostró el impacto de estos artefactos en la Segunda Guerra Mundial fue el océano Pacífico, donde Japón y Estados Unidos se enfrentaron por su control.

Aún hoy, 61 años después de aquel episodio, se siguen encontrando restos de los minisubmarinos que entraron en combate con la bandera de los dos países. De hecho, un par de ellos fueron determinantes en las operaciones de control militar que acabaron con el lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki.

Minisubmarinos: su futuro y otras funciones

Los minisubmarinos fueron diseñados y construidos en contextos de guerra. Como hemos visto antes, su eficacia quedó demostrada en más de una ocasión.

Sin embargo, a partir de 1945, cuando acaba la Segunda Guerra Mundial, los conflictos bélicos no solo han disminuido, sino que se han materializado de otras formas, lo cual ha hecho que todo el armamento desplegado en el pasado (incluidos los minisubmarinos) haya adquirido un carácter preventivo más que operativo.

Irán, Corea del Norte, Estados Unidos, Rusia y algunos Estados de la Unión Europea cuentan con minisubmarinos en su flota marítima de defensa, aunque no necesariamente los usen para operaciones de combate.

Muchos de ellos realizan maniobras de vigilancia y acompañamiento de labores militares que tienen lugar en las aguas territoriales de estos países. De hecho, han servido para el hallazgo de restos de barcos y aviones que fueron derribados en combate, tal como sucede en la zona donde se perpetró el ataque de Pearl Harbor en 1941.

Otros minisubmarinos se han especializado en la exploración de los océanos y han servido de vehículo para el desarrollo de proyectos científicos, especialmente sobre los suelos marinos y las especies que los habitan.

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