Tiempo estimado de lectura: 4 minutos.

Ante los múltiples retos medioambientales a los que se enfrenta la Tierra, las soluciones no solamente deben partir de las altas esferas gubernamentales y directivas, sino también del día a día de las personas que habitamos el planeta.

Una de las prácticas más extendidas actualmente es la del reciclaje, que consiste básicamente en la clasificación de basuras y residuos en función de las características de los productos: los materiales de fabricación, los usos, el grado de descomposición o el impacto medioambiental, entre otros aspectos.

Para millones de personas, reciclar se ha convertido en uno más de sus hábitos. Conscientes de la importancia que supone, se practica a diario en diferentes ámbitos, sectores o círculos.

A la vez, existe un significativo volumen de información al respecto, el cual se refleja en campañas publicitarias, programas institucionales, iniciativas pedagógicas y muchos otros recursos que resaltan la importancia de esta práctica. Cuanto más temprano se inculque el hábito de reciclar, mejores serán los resultados.





Descarga la guía: 2015:El año de la crisis humanitaria




Razones para hacer del reciclaje un hábito

Sin embargo, no basta con clasificar los residuos y tirarlos en su respectivo contenedor. Esta labor debe ir acompañada de elementos educativos que subrayen las ventajas prácticas que supone el reciclaje en nuestra vida.

El reciclaje es una práctica individual que, sin embargo, adoptada por millones de personas a la vez puede generar enormes beneficios para el planeta. ¿Cuáles son esas ventajas? ¿Por qué es tan importante convertirlo en un hábito?

por que es importante reciclar

a) Ahorro de materias primas:

Utilizar dos o hasta tres veces un mismo producto supone enormes beneficios para el planeta, en especial cuando están elaborados a base de plástico, vidrio y otros materiales no biodegradables. Esto quiere decir que estamos evitando la producción de más artículos de este tipo y, a la vez, la extracción de las materias primas con las que se elaboran. O dicho de otra forma: si reutilizamos ciertos productos, no serán necesarios tantos recursos naturales.

b) Ahorro de energía:

Al reutilizar los productos que consumimos, contribuimos a que las industrias elaboren menos artículos. Y esto, a la vez, se refleja en un menor consumo de energía por parte de las empresas. Recordemos que la producción de energía eléctrica está ligada al uso de recursos naturales.

c) Reduce la dependencia del petróleo:

Cada tonelada de papel que reutilizamos representa un ahorro de energía de casi 4100 kwh. Las latas de aluminio reciclado suponen una disminución de al menos el 95% de la energía en comparación con una lata nueva. El beneficio es notorio. Para producir tales artículos, las empresas necesitan menos energía, la cual proviene generalmente de fuentes del petróleo, y esto contribuye a que haya menos gases en la atmósfera.

c) Mitiga la contaminación ambiental:

Cuando los residuos llegan a los vertederos, son incinerados y generan gases nocivos para el medioambiente. Si reciclamos, habrá menos residuos en dichos sitios y, por tanto, se producirán menos gases contaminantes. Los expertos en esta materia afirman que si el reciclaje de productos fuese adoptado por gran parte de la población mundial, la reducción de los gases de efecto invernadero sería similar a la que supondría la eliminación de 2 millones de coches.

d) Creación de nuevos empleos:

Está demostrado que la infraestructura necesaria para crear plantas de reciclaje en ciudades, municipios o regiones, crearía más empleos que los que se generan en la actualidad con el método de incineración de residuos. Además, el proceso de reutilización sería menos costoso que el actual y podría apoyarse en redes de comercio alternativo o en mercados de materiales reciclados, donde también tendrían cabida personas que se dediquen a este negocio. Esto último puede servir para evitar el desplazamiento de millones de personas que huyen de sus lugares de residencia a causa de las crisis alimentarias, los efectos nocivos sobre el entorno y los conflictos armados territoriales.

e) Evita la deforestación:

Volviendo al uso del papel, reutilizar los folios es una práctica que, aunque en principio parezca insignificante, beneficia enormemente al planeta. Usar menos papel implica talar menos árboles para su producción, lo cual mitiga inconvenientes derivados de esta actividad, como la desaparición de especies animales, la sequía de ciertas zonas, la presencia de dióxido de carbono en el aire y, sobre todo, el desplazamiento de personas hacia zonas más fértiles para el cultivo, la agricultura, la ganadería y otras prácticas asociadas; es decir, contribuye al equilibrio ecológico.





Descarga guía crisis humanitaria 2015